miércoles, 18 de mayo de 2016

Fechas para una cita histórica en la US: Un duro y largo camino hacia el sufragio


           En las próximas semanas el Claustro de nuestra Universidad decidirá si por fin dejamos de ser la única universidad española en la que su rector o rectora no es elegido/a por sufragio universal ponderado, o no. Las fechas clave son el 23 de mayo (debate en el Claustro) y el 30 de mayo (votación). Es posible que alguien se pueda extrañar, sobre todo porque el pasado mes de abril tuvo lugar una sesión del Claustro en la que también se debatió, e incluso votó, sobre la gobernanza de la Universidad. También aparecieron por aquellas fechas algunos titulares de prensa que inducían a la confusión. Por ese motivo, me vais a permitir que os haga una cronología de todo lo sucedido (que intentaré sea lo más amena y clara posible) para comprender cómo hemos llegado por fin a tener esas dos fechas históricas en el calendario, por las que tantas y tantos han luchado durante años.

          Hace ya cuatro años, recién iniciado el mandato del anterior rector Antonio Ramírez de Arellano, un numeroso grupo de 124 claustrales, reuniendo sobradamente los requisitos que manda nuestra normativa, solicitaron legal y formalmente que se debatiera y votara en el Claustro un cambio en nuestro Estatuto para que el rector o rectora fuese elegido/a por Sufragio Universal ponderado. El Rector, decidió que aquel no era el momento para tratar ese tema, y metió la solicitud en un cajón durante varios años, permitiendo incluso que el claustro en el que se encontraban los 124 solicitantes finalizara su mandato y la mayor parte de ellos dejaran de ser claustrales.

        Cuando por fin decidió que era el momento de tratar el tema, y ya con un nuevo claustro, introdujo una propuesta de reforma alternativa que mantenía la elección indirecta por el claustro, pero sincronizando los mandatos de rector/a y claustro, por la otra vía que permite nuestra normativa: a través del Consejo de Gobierno (sí, ese órgano en el que hace décadas que ningún rector pierde una votación). De esta forma, cuando por fin la comisión de proyectos normativos, dos años después de ser presentada, se puso a tramitar la solicitud del sufragio, se encontró encima de la mesa otra solicitud de reforma totalmente opuesta, que pedía justamente lo contrario que la del sufragio presentada dos años antes.

        Creo que es importante comentar también, que justo antes de que la Comisión de Proyectos Normativos se pusiera a trabajar y decidir cuál de los dos proyectos prevalecía, el Claustro, a propuesta del anterior Rector, decidió cambiar su composición para (qué casualidad) quitarle un representante al sector B (PDI no funcionario y no doctor) y C (estudiantes) que eran los dos sectores que mayoritariamente habían apoyado la solicitud de vuelta al sufragio, en favor del sector A (PDI funcionario) y D (PAS). Con este cambio, el anterior rector se aseguró que la comisión de proyectos normativos hiciera lo que finalmente hizo: rechazar la solicitud de reforma para volver al sufragio, en favor de la que el propio equipo de gobierno había promovido y que mantenía el actual sistema de elección indirecto.

        Lo anterior, fue todo un camino de trampas para evitar a toda costa que el Sufragio se debatiera de forma exclusiva en el claustro, pasando por encima de la voluntad de 124 claustrales. Por todo ello, el actual Rector pidió disculpas durante la última campaña electoral, comentando que las cosas no se habían hecho de la forma más adecuada.

        Sumidos en la indignación, y por qué no decirlo, en la desesperación de vernos impotentes ante todo lo que estaba sucediendo, no nos quedó más remedio, y como último recurso, que presentar una enmienda al proyecto de reforma presentado, para al menos de esa forma intentar que el sufragio, aunque fuese indirectamente, llegase y se votase en el Claustro.

         Pero en esas estábamos cuando se produce la marcha del anterior rector a la Junta, y un nuevo rector sale elegido, Miguel Ángel Castro, con el sufragio universal como el gran protagonista del debate durante la campaña electoral. El nuevo rector, a pesar de que había pedido disculpas por todo lo anterior, no dio trámite a la solicitud de los 124 claustrales, sino que puso en marcha un nuevo sistema de reforma normativa, que consistía en debatir y votar en el claustro todos aquellos aspectos que él decidió poner encima de la mesa, y si alguno obtenía la mayoría suficiente, sería el que posteriormente se tramitase (la casa por el tejado). Todo esto tuvo lugar a comienzos de abril. Numerosos claustrales de casi todos los sectores, nos opusimos a este sistema, y promovimos la abstención activa durante la votación. Pero no sólo eso, se volvieron a recoger las firmas necesarias (90) para volver a pedir lo mismo, y de la misma forma, que se había pedido hacía 4 años: que se llevara al claustro la vuelta del sufragio universal ponderado. Con eso quisimos demostrar, por un lado, que seguíamos pidiendo, cuatro años después, que las cosas se hiciesen bien, y las propuestas presentadas de forma legal, llegasen al claustro como dice nuestra normativa, sin más trampas ni inventos raros, y por otro, que ésa era la forma correcta de hacer las cosas, y no la que había puesto encima de la mesa el nuevo Rector.

        El resultado de aquella votación de abril no dejó lugar a la duda: ganó claramente la abstención, y el proyecto de reforma que insistía en la elección del rector/a por el claustro sólo obtuvo 95 votos de los 286 posibles. A partir de ahí, el Sr. Rector, en carta remitida a toda la comunidad universitaria, decidió dar por zanjada su propuesta (no sé muy bien cómo llamarlo) de inicio de reformas. No obstante, al haber encima de la mesa una propuesta (la de la vuelta al sufragio) presentada nuevamente por 90 claustrales, y que reunía todos los requisitos legales, hubo que darle trámite, como ordena nuestra normativa (¡al fin! :-) ).

         Esa propuesta, firmada y avalada nuevamente por claustrales de los tres sectores A, B y C, no ha recibido ninguna enmienda, y va a llegar al claustro tal cual se presentó, para ser debatida (el lunes 23 de mayo) y votada (el 30 de mayo). Y en esas estamos.

         ¿El final de esta historia? ojalá sea aquel por el que lleva luchando y soñando tanta gente durante tantos años. Ese final que muchas y muchos creemos de corazón que es el mejor para nuestra Universidad. Un final que se escribirá dentro tan sólo de unos días... y que para ser feliz, aún necesita superar el obstáculo más difícil: que la mitad más uno/a de los miembros del claustro apoyen al sufragio como forma de elección del Rector o rectora.

         Espero poder contaros, os juro que de forma mucho más breve, un final feliz dentro de unos días. Mientras tanto, hablemos del sufragio en nuestras facultades, escuelas, aulas, juntas de centro, consejos de departamento, etc... Abrazos y besos

Víctor

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