martes, 23 de diciembre de 2014

Cuando ni siquiera nos dejan perder con dignidad... ¿Qué nos queda?

        Fue allá por la Semana Santa de hace dos años... podría ser el comienzo de una novela, o incluso de una sevillana... pero tristemente no es así. Seguramente la mayoría ya lo sabréis por tantos y tantos correos que se han mandado a las listas denunciando todo esto. Fue la fecha en la que se presentó por registro la solicitud firmada por 124 claustrales, de prácticamente todos los sectores, pidiendo que se llevase al Claustro la modificación de nuestro Estatuto para que en nuestra Universidad se volviese a elegir a su Rector o Rectora por sufragio universal y dejásemos de ser la única universidad de España que no lo hace así.

       124 Claustrales es cerca de la mitad de la totalidad del Claustro (que está compuesto por casi 300), y por lo tanto podemos decir sin miedo a equivocarnos, que casi la mitad de nuestra comunidad universitaria respaldaba dicha iniciativa. Fueron muchas más de las firmas mínimas necesarias que marca nuestro Estatuto para impulsar una reforma por esta vía, y una de las muy pocas veces que se ha conseguido hacerlo, sobre todo al margen de la voluntad del equipo de gobierno.

        Nadie, absolutamente nadie, y menos aún ninguna/o de los 124 claustrales que firmaron hace camino de tres años aquella iniciativa, se podía imaginar todo lo que vendría después: sin duda, uno de los capítulos más tristes y oscuros de la democracia en nuestra Universidad, que por desgracia aún no se ha cerrado.

          En primer lugar, nuestro Rector, bajo el pretexto de que el Gobierno se estaba planteando una reforma de la universidad que podría afectar a la forma de elección del Rector y a su gobernanza, guardó la iniciativa de reforma en un cajón sin fecha prevista para ser tratada por fin. Esto dio lugar a algo muy grave: que finalizase el mandato del anterior Claustro, se disolviera, y se eligiera uno nuevo, con lo que buena parte de aquellas/os 124 claustrales que habían firmado la propuesta en su día, se quedaron fuera del nuevo claustro, y por lo tanto, sin la posibilidad de defender y debatir dicha propuesta llegado el momento. Nuestro Rector se había comprometido a tratar esta reforma durante su mandato (el suyo, no el del Claustro), pero comenzaron las "trampas".

         En primer lugar, se impulsó por parte del Equipo de Gobierno una iniciativa de reforma del Estatuto paralela a la que pedía el Sufragio Universal, pero posterior, cuyo fin era "contaminarla", y que básicamente iba encaminada a sincronizar el mandato del Claustro con el del Rector. Se hizo a través de una vía muy fácil: en Consejo de Gobierno y gracias a esa mayoría del mismo absolutamente sumisa y prácticamente exenta de crítica alguna hacia la gestión de los distintos equipos de gobierno a lo largo de los últimos mandatos (antes de que nadie se rasgue las vestiduras con esto, que me digan cuántas votaciones ha perdido cualquiera de los tres últimos rectores y sus respectivos equipos de gobierno en Consejo de Gobierno durante casi las últimas dos décadas: ninguna).

         Ahí no quedó la cosa. Nada más constituirse el nuevo Claustro, casi por sorpresa y sin previo aviso, se propuso la modificación de la composición de Proyectos Normativos, que es a donde llegan todas las propuestas normativas, y donde se decide el curso que se les debe dar a las mismas. Y se modificó su composición de forma que dos de los sectores perdieron peso porcentual en la misma ¿adivináis cuales? el sector B (copado casi por completo por miembros de ADIUS), y el de los estudiantes. Los dos sectores que mayoritariamente habían impulsado y firmado la propuesta de volver al Sufragio Universal. Alegaron que era algo que había que hacer, pero realmente deberían haberlo hecho hace muchos años y antes no lo hicieron, y no hubiera pasado nada porque se siguiera retrasando. Con toda la intención del mundo lo hicieron precisamente cuando el equipo de gobierno se había decidido a darle trámite por fin a diversas reformas, para asegurarse una mayoría clara en dicha comisión, que antes no tenían, y que prosperase en la misma sólo aquello que ellos quisieran.

          Tras todo esto, después de esperar más de dos años, de renovarse el Claustro por medio, tras modificar por el camino la composición de la Comisión de Proyectos Normativos, era de esperar que al menos se tratase una propuesta apoyada y firmada por casi la mitad del Claustro con algo de dignidad, y se llevase al Claustro en unas condiciones democráticas adecuadas. Pero no fue así,cuando por fin se trató en la Comisión de Proyectos Normativos el tema estos últimos meses, se trató por todos los medios de paralizar la propuesta del Sufragio Universal y poner siempre por delante la impulsada por el equipo de gobierno, que proponía seguir con lo que hay hasta ahora pero con mandatos de rector y claustro sincronizados. Tras innumerables presiones y denuncias de lo que estaba ocurriendo, justo antes del verano, sin previo aviso se propone que por fin la propuesta de elección por Sufragio Universal llegue al Claustro, pero tenía que ser ¡¡¡Un 2 de julio!!! además, con ultimátum incluido, o lo tomábamos, o lo dejábamos. Además, nos enteramos muy pocos días antes. Por mucho que esa fecha sea lectiva y laborable, a nadie se le escapa que un dos de julio hay muchísimas/os compañeras/os de congresos, estancias, por no hablar de los estudiantes. Desde luego, era una "trampa" en toda regla. Se rechazó de plano porque no nos parecía la forma más digna y adecuada de tratar algo tan serio, y que llevaba tanto tiempo esperando. Además, se pidió que se hiciera cuando el sector de los estudiantes en el claustro se renovase, ya que en la actualidad hay muchísimas vacantes. Con este rechazo, el equipo de gobierno encontró la excusa perfecta para enterrar definitivamente la propuesta del Sufragio Universal y ponerle una alfombra roja a la "suya" para llevarla al Claustro por la vía express.

         Y así ha sido, en un plazo mínimo, "su" reforma de elección por Claustro ha sido tramitada y ya se encuentra en plazo de presentación de enmiendas, pasando por delante y por encima de la del sufragio universal. En estas circunstancias, nos ofrecen desde el equipo de gobierno que llevemos nuestra propuesta de sufragio universal como una enmienda más a SU proyecto de reforma. Pero no es algo digno en absoluto, sobre todo después de todo lo que ha ocurrido por el camino.

         Con la propuesta de volver al Sufragio Universal, no se pretendía imponer nada a nadie. No es un tema de imposiciones. Se trataba simplemente de llevar a debate de una forma digna algo impulsado por buena parte de los representantes de la Comunidad Universitaria. También se trataba, en el caso de las y los claustrales de ADIUS, de dar cumplimiento a nuestro programa electoral y al compromiso adquirido en el mismo. Por último, se trataba de corregir de alguna forma lo ocurrido en su momento cuando "a la remanguillé", se cambió el sufragio universal por la elección por claustro en nuestro Estatuto (aquel Rector, ni ninguno de los que ha venido después, tuvo el valor de hacer un referéndum entre toda la comunidad universitaria, para preguntar qué sistema de elección preferían y si querían perder la facultad de elegir de forma directa a su rector o rectora, en favor de un sistema indirecto).

          Es más, sabiendo las mayorías que se manejan en el Claustro, lo más probable es que esta iniciativa de elección por Sufragio Universal no hubiese prosperado. Pero después de todo lo que ha sucedido, del retraso intencionadamente impuesto a la propuesta por parte del Rector, de todo lo relatado anteriormente, por un mínimo de dignidad y de respeto a lo que suponen, no 124 claustrales, sino toda la parte de la Comunidad Universitaria a la que representan, lo razonable hubiera sido llevar la propuesta del Sufragio al Claustro de una forma digna.

         Ni siquiera eso nos han dejado. Ni siquiera perder con dignidad. Han impuesto finalmente "su" reforma, y una vez más, porque esto ya sucedió en el pasado, lo único a lo que nos dan lugar, es a que el sufragio se trate como una enmienda a otra reforma ajena que promueve la elección por Claustro.

         Queriendo ver el vaso medio lleno, lo único bueno que ha tenido todo esto que ha ocurrido durante los dos últimos años y pico, es que nos han cargado aún más de razones a las y los que pensamos que es mejor elegir al Rector por Sufragio Universal. Porque creo que a nadie se le escapa que si a nuestro Rector o Rectora se le eligiese por Sufragio Universal, y se tuviera que someter a las urnas cada cuatro años, probablemente con competencia enfrente, y no sólo al control del Claustro, todo esto no hubiera sucedido. 

         El desarrollo normativo por parte del actual equipo de gobierno, por las formas que está siguiendo y cómo se está llevando a cabo (y no sólo me refiero a la reforma que pide el Sufragio Universal para elegir al Rector o Rectora), está suponiendo, bajo el criterio de algunas/os una etapa muy oscura en la historia democrática y normativa de nuestra Universidad. Tanto que se ha hablado de violencia en esta última semana y pico, legítimamente algunas/os pensamos que estamos siendo víctimas de algún tipo de violencia institucional con todo esto que está ocurriendo.

          Es triste que desde este equipo de gobierno se sea tan miope como para no darse cuenta de algo tan razonable, como que ciertos temas, por lo sensible que suponen para el funcionamiento de la Universidad, no deben tratarse de cualquier forma, mejor dicho, no deben maltratarse de cualquier forma, sino que debe buscarse a toda costa el consenso, sin imposiciones, y sin miedo a que, simplemente, las propuestas lleguen al Claustro, se debatan y se ganen o se pierdan. Si no sólo no se hace así, sino que se hace lo posible y lo imposible para que ciertos temas no lleguen de una forma digna al claustro, nos dan pie, con toda la legitimidad del mundo, a que pensemos que lo que hay realmente detrás de todo esto no es miopía, sino algo tan simple y tan humano como miedo a un cambio de sistema que pudiera suponer un cambio en los roles de poder.

          Seguiremos contando y denunciando. Saludos a todas/os y felices fiestas

jueves, 22 de mayo de 2014

Desprecio/Elogio de la docencia (nuestra olvidada "D" de PDI)

Hola a todas/os,

           No cabe duda de que nuestro trabajo, el trabajo del PDI, es complejo. Nuestras propias siglas nos lo indican: somos Personal, y como trabajadores, también podemos participar en la gestión de la Universidad y sus órganos de representación. Somos Docentes, pero no somos meros transmisores del conocimiento (que es una gran responsabilidad), pues también es nuestra tarea Investigar y generar dicho conocimiento. El equilibrio entre estas tres siglas, entre estas tres tareas que se nos encomiendan, nunca ha sido fácil ni sencillo, especialmente entre la docencia y la investigación. Nunca debemos descuidar ninguna de las dos facetas, y aunque es lógico y razonable que pueda haber mayor vocación por una de las dos, creo sinceramente que es nuestra obligación como PDI, tratar de dar lo mejor de nosotras/es en ambas.

          Pero hoy, yo quiero romper una lanza por nuestra labor como docentes. Aunque este mensaje sea crítico, también quiero que sirva de homenaje a todos aquellos profesores o profesoras que hemos tenido, y que nos han hecho enamorarnos de una materia, de una profesión... que nos han hecho decantarnos por una carrera, por una especialidad... que nos han hecho descubrir nuestra vocación... en definitiva, que gracias a su buen hacer en el aula y fuera de ella, han influido de forma decisiva en nuestro futuro... estoy seguro de que todas/os nos hemos cruzado en algún momento con alguien así.

          Sin embargo, estamos sumidos en un ambiente académico en el que continuamente se nos lanza el mensaje de que la docencia es una obligación y/o carga necesaria e ineludible frente a lo realmente importante, que es la investigación. Lo más triste es cuando ese mensaje se lanza  de una forma u otra, desde puertas adentro de nuestra propia institución, a las espaldas de la Fama. 

          El actual Rector, ya lanzó un mensaje en este sentido incluso antes de ser elegido: en su programa iba la eliminación del vicerrectorado de docencia (un vicerrectorado que, entre otras cosas, gestionaba un plan propio), en beneficio de la creación de un nuevo y novedoso vicerrectorado, llamado de "internacionalización". Y tras aquella triste campaña electoral, en la que no tuvimos oportunidad más que de escuchar a un único candidato y un único programa (y si nada lo remedia, ésa será la tónica en los años venideros), cumplió su promesa. Las competencias relacionadas con la docencia, se diluyeron por diversos vicerrectorados y servicios. Eso sí, quedó el vicerrectorado de internacionalización, que estoy convencido que la gran mayoría de las/os lectoras/es de este correo, os estáis enterando en este preciso instante de que existe, más de dos años después de su creación. Por supuesto, ni qué decir de quién es su vicerrector o vicerrectora (es vicerrectora). ¿Y sus funciones? ¿sus competencias? ¿qué es lo que ha hecho o está haciendo? no os molestéis en buscarlo en google, pues ni siquiera tiene página web (sobran los comentarios). El año pasado, durante un claustro, tuvimos ocasión de escuchar a nuestra vicerrectora de internacionalización, en lo que se suponía que iba a ser un resumen de su gestión. Pero tras darnos una larga y extensa clase magistral sobre los distintos ránking universitarios que existen, y la posición que ocupamos en cada uno de ellos, cuando todas/os pensábamos que por fin nos iba a contar qué estaba haciendo o planeando su vicerrectorado para que mejoremos en los ránking, con una última diapositiva genérica, con varios epígrafes, que leyó en menos de un minuto, se disipó cualquier esperanza de que supiéramos si realmente había valido la pena quedarnos sin un vicerrectorado de docencia en favor de esta nueva creación.

          Aquel gesto, quizás podría no haber tenido más importancia, si no fuera porque fue toda una declaración de intenciones de lo que ha venido después. Bajo mi humilde opinión, la gestión del actual equipo de gobierno ha estado marcada por primar y premiar la investigación, y a lo que ellos consideran buenas/os investigadores/as, por encima de todo. Ojo, que nadie me malinterprete, que eso no tiene por qué estar mal o ser algo malo, lo he dicho al principio del mensaje, hay que procurar la excelencia investigadora. El problema llega cuando los medios que se ponen para ello son muy asimétricos, y muy pocos obtienen "beneficios" investigadores, porque los criterios utilizados no son los más adecuados, o lo que es peor, cuando para conseguirlo, se sacrifican cosas de vital importancia... como la calidad de la docencia.

           La semana pasada se aprobó nuestra tercera normativa "transitoria" (me hace gracia el nombre, aunque me asusta pensar hacia donde nos conduce esa "transición") de elaboración de los PAP. Más de lo mismo (me reservo el análisis detallado para otro mensaje), salvo algunas excepciones puntuales. Se sigue poniendo el derecho a reducir la docencia en función de los sexenios por encima de cualquier otro, se amplían generosamente los supuestos en los que se puede aplicar dicha reducción, etc. etc. Pero para mí, la gran novedad para el próximo curso, es la barbaridad/chapuza que con la docencia está a punto de perpetrar este equipo de gobierno para poder mantener a toda costa el sistema de reducciones docentes:

- En algunas titulaciones se van a reducir las horas de clase presenciales de numerosas asignaturas, aplicando simplemente una fórmula: lo que antes eran diez horas de clase, ahora pasan a ser 8,5. Esto va a obligar a reducir, aún más, los ya de por sí reducidos temarios de las asignaturas de grado, con la consecuente rebaja en la calidad docente y en lo que van a recibir nuestras/os alumnas/os.

- Se reducen grupos de asignaturas en numerosas titulaciones. Nuevamente rebaja sustancial de la calidad docente, pues se masifican el resto de grupos, se aumenta la carga de trabajo del profesor, se reduce la personalización...

- Se eliminan asignaturas optativas.

- De forma adicional a todo esto, se está reduciendo espectacularmente la ayuda económica para las prácticas, lo que en algunas áreas, como en CC. Experimentales o enseñanzas técnicas, está suponiendo un auténtico problema.

           Nos están diciendo que hacen todo esto para intentar que haya el mínimo número de PDI por encima de 24 créditos, pero yo no me lo creo en absoluto. Lo hacen para poder seguir manteniendo a toda costa su sistema de reducciones de docencia en base, fundamentalmente, a los sexenios. Prefieren hacer barbaridades con la docencia, antes de plantearse lo más mínimo renunciar a aplicar el sexeniazo. La prueba la hemos tenido este año: ahora que ya se han caído las caretas y sabemos positivamente que el RDL 14/2012 y sus reducciones de docencia basadas en los sexenios no son un derecho adquirido ni de obligado cumplimiento (en la Complutense no se aplica tal cual), casi todos los sindicatos plantearon a este equipo de gobierno que no pudiera haber reducciones en un dpto. mientras hubiera PDI por encima de 24 créditos, y ni tan siquiera a esa renuncia parcial accedieron. Prefieren reducir temarios, masificar grupos...

          No cabe duda de que en esta Universidad, afortunadamente, tenemos grandes investigadores, y seguro que nos sabemos los apellidos de muchas/os de ellas/os. Pero también tenemos grandes docentes, aunque estos sean menos conocidos y menos reconocidos. Claro, la docencia no te hace subir en los ránking, ni trae fondos a la Universidad... pero los buenos docentes atraen capital humano, el más importante, y ofrecen una formación de calidad, que es un tesoro para nuestras/os alumnas/os cuando salen al mercado laboral. Me da mucha pena que, mucho o poco, se esté dejando a un lado algo tan fundamental. Y en este sentido, me gustaría lanzar un par de preguntas a nuestro equipo de gobierno: 

- ¿Cuántas horas de docencia se pierden cada curso debido a las reducciones por sexenios, etc.? Si no se perdieran todas, o no se perdieran tantas ¿sería necesario modificar tanto la ordenación académica y la docencia?

- Y más importante aún: ¿Verdaderamente están sirviendo todas estas reducciones de docencia para mejorar notablemente los resultados de investigación de nuestra Universidad? 

         Mucho me temo que la respuesta a esta última pregunta es que no. Y eso es lo peor de todo esto, que probablemente estamos rebajando la calidad de nuestras titulaciones de forma inútil.

          Siento la extensión del mensaje. Sólo quiero hacer para terminar un homenaje a todas/os las/os buenas/os docentes de nuestra universidad. A todas esas compañeras y compañeros que se desviven en las aulas y en los laboratorios, y que se olvidan de todo cuanto les rodea cuando suben a la tarima o se ponen delante de la pizarra. Que disfrutan cada minuto de una clase y contagian con su entusiasmo a sus alumnos. A todas/os ellas/os, decirles que no pierdan ese entusiasmo y esa vocación a pesar de todo, que el tiempo da y quita razones y quiero creer que vendrá algún día otro equipo de gobierno que realmente se acuerde de nuestra olvidada "D" de PDI.

          Saludos a todas/os

Víctor