Hola a todas/os,
En un sistema democrático serio, consolidado y maduro, el ejercicio del voto es un acto libre, secreto en unos casos, en otros no, pero siempre un acto natural y habitual, despojado de cualquier tipo de temor a tener que ejercerlo sea cual sea su sentido. Sólo en circunstancias excepcionales, normalmente cuando la democracia se resiente o hace aguas por algún costado, votar se convierte en un acto de acto de valentía, y hay que apelar al valor para ejercerlo.
Recientemente os contaba en otra entrada, el largo camino de trampas y obstáculos que habíamos tenido que superar durante muchos años para llegar hasta el punto en el que estábamos ahora mismo (http://aespaldasdelafama.blogspot.com/2016/05/fechas-para-una-cita-historica-en-la-us.html). En aquel momento aún desconocía que deberíamos superar un último escollo en nuestro arduo camino hacia el sufragio en la US: quizás ya conozcáis la polémica surgida por el hecho de que la papeleta sólo contenga la opción de marcar un SÍ, lo cual no persigue otra cosa más que obligar a que los partidarios del SÍ a la elección por sufragio den la cara y voten sabiendo que su voto, aún dentro de una urna y un sobre cerrado, posiblemente no será secreto.
Afortunadamente, muchas/os no tenemos ningún miedo, ningún temor a expresar públicamente cual es la opción que defendemos, incluso lo hacemos en estas listas. Es ese grupo de gente valiente la que ha mantenido viva la llama de la lucha por una democracia más participativa en nuestra Universidad durante años y años, a pesar de las cargas de profundidad que se iban recibiendo de forma constante. No hubo miedo a la hora de llevar el Sufragio en un lugar destacado del programa con el que nos presentamos a las últimas elecciones al Claustro las/os compañeras/os de ADIUS.
No quiero insistir más en el tema de las formas ilógicas y absurdas en las que se va a votar, pues ya es algo irreversible, y es lo que tendremos por delante, nos guste o no, en esa cita histórica del próximo lunes 30 de mayo. Sin embargo, creo firmemente, que a pesar de todo, 144 claustrales o más, van a dar ese paso valiente de marcar con una cruz la única opción posible que habrá en la papeleta, el SÍ. 144 votos es la cifra mínima necesaria para que la reforma se apruebe y las próximas elecciones a rector/a en la US tengan lugar por Sufragio Universal.
A mucha gente, desde hace tiempo, cuando hablamos de este tema, les vengo diciendo que seguir poniendo trabas a que la Hispalense sea la única universidad de España en la que todos y cada uno de sus miembros no pueden votar directamente por el rector o rectora y, sobre todo, por el programa y la forma de gobierno que creen que será mejor para el futuro de la institución, es como ponerle puertas al mar. Con toda la prudencia del mundo, me atrevería a afirmar que una inmensa mayoría de la comunidad universitaria está a favor de que el rector o rectora sea elegido/a por sufragio directo. Prácticamente todas las facultades y escuelas que han sometido en estos últimos días la cuestión de la votación del próximo lunes a debate y votación en sus juntas de centro, han optado casi unánimemente por apoyar el Sufragio frente al actual sistema de elección por el Claustro, y casi sin oposición. Y ése es el mandato que han trasladado a sus claustrales. La recogida de firmas que inicié en Change.org ha superado ya los 1500 apoyos. Apoyos, por cierto, valientes, con nombres y apellidos (https://www.change.org/p/futuro-rector-a-de-la-universidad-de-sevilla-y-miembros-del-claustro-devuelvan-el-sufragio-universal-a-la-comunidad-universitaria-de-la-universidad-de-sevilla).
De lo que no me cabe la menor duda, es de que un cambio en la forma de elección del rector/a provocaría un cambio en la forma de gobernar la institución. Y ahí radica realmente la importancia y trascendencia de lo que va a ocurrir el lunes. Cuando se gobierna sabiendo que tu gestión tendrá que ser refrendada cuatro años después, no por 300 personas, de las cuales un porcentaje elevado son miembros del propio equipo de gobierno, sino por una comunidad de 70000 miembros, la imposición debe dar lugar al diálogo, las trabas, a la transparencia, el ombliguismo y la autocomplacencia, a una política crítica y ambiciosa que busque ideas, impulso en todas las personas, en todos los centros y unidades administrativas.
Yo apelo a la responsabilidad y a la valentía de todos aquellos claustrales que, legítimamente, crean que el sufragio universal es la mejor forma de elegir a nuestro futuro rector o rectora. No es tiempo de cobardes. Estamos en el tiempo en el que la sociedad reclama a sus representantes que den la cara, que demuestren que realmente les representan, que defiendan con honradez y libertad el mandato que recibieron, y sean de verdad su voz en las instituciones. No creo que la comunidad universitaria entienda una nueva negativa mayoritaria, con el agravante de la abstención como forma de expresarla, por parte del Claustro, nuestro parlamento universitario. Creo que dicho órgano quedaría herido de muerte por falta de credibilidad de cara a toda la comunidad universitaria, que reclama un cambio en esta cuestión.
El sufragio universal no es una fórmula mágica que de repente solucionará todos los problemas, muchos de ellos graves, que acucian a nuestra universidad hoy en día. Pero no cabe duda, de que supondría un cambio drástico, necesario, para salir del estancamiento institucional, y un impulso importante para que esta institución que tanto queremos vuelva a reivindicarse, a reivindicar su papel en la sociedad, a sus personas y la tarea que realiza día a día.
Desde este convencimiento, y con una sonrisa, estaré el lunes a las seis de la tarde ante la urna. Una urna que espero llena de esperanza en forma de síes. Una urna que será el fiel reflejo de que nuestra Universidad, su espíritu crítico, no se rinde ni se rendirá ante las adversidades. Una urna llena de valentía y responsabilidad, tanto de las/os que marquen el SÍ, como de las/os que voten en blanco. Una urna sin vencedores ni derrotados, sino con un único ganador: nuestra Universidad.
Saludos a todas/os
Víctor