viernes, 23 de diciembre de 2016

Carta al Consejero Mago...

Estimados Antonio Ramírez de Arellano y Antonio Valverde, consejero y viceconsejero de economía de la Junta de Andalucía,

           os lo pregunto sin acritud, y sobre todo porque leo que por lo visto vais diciendo que vamos sobraos, al tiempo que admitís una deuda millonaria con las universidades:

     Aquello de pagar quinquenios y sexenios al PDI laboral que la Junta aprobó en la CIVEA antes de verano ¿Para cuándo? ¿O vamos a tener que esperar los mismos años que llevamos esperando para solicitar el complemento autonómico?

     Y hablando del complemento autonómico, cuando un año de estos por fin podamos pedirlo de nuevo ¿Nos lo pagaréis con efecto retroactivo por todos los años en los que, no es que no lo hayamos disfrutado, sino que ni siquiera hemos tenido la oportunidad de solicitarlo mientras otros sí lo cobraban?

    Puestos a preguntar: ahora que por fin el gobierno central nos ha devuelto íntegramente la paga extra de diciembre de 2012 ¿Cuándo nos va a devolver la Junta el 5% del sueldo que nos retuvo de todas y cada una de nuestras nóminas mes a mes durante dos años? Detracción salarial que, por cierto, fue precisamente proporcionalmente mayor y más dolorosa en el personal laboral que menos retribución percibe, y sobre todo en el que, qué casualidad, no tenía la posibilidad de cobrar el complemento autonómico.

    Lo digo también porque de cara a los medios se nos llena la boca hablando de Universidad y excelencia por aquí, excelencia por allá... ¡Qué bonita y qué bien queda la palabreja! Pero lo que no decimos es que queréis excelencia a precio de bazar chino. Pero total, a quien le importa ¿Verdad? vosotros que provenís de este mundillo universitario conocéis perfectamente lo poco que trasciende a la sociedad la situación del profesorado universitario.

    Hace tiempo, Antonio, me escuchaste decir en el claustro, que se me rompió las vocación de tanto usarla. Es un riesgo jugar con la vocación para promover profesoras y profesores orquesta que, lejos de recibir la justa recompensa que merecen por su esfuerzo, cada vez mayor (las tuercas están más tensas), cada vez se ven menos reconocidos en su labor. No sé, a lo mejor al final la vocación no se rompe sino que se transforma en revolución. La historia sabe de muchas revoluciones que comenzaron en la Universidad. Felices fiestas y un abrazo 

Víctor

Pd. Aquel profesor que con tanto ahínco te defendía a capa y espada, contra viento y marea, ahora es nuestro defensor universitario, ¿Qué ironía verdad? ya ha conseguido su tan ansiado cargo...  ¿Firmaría nuestro nuevo defensor lo que han firmado el resto de sus colegas andaluces, pidiendo la convocatoria del complemento autonómico? Seguro que no, aquí lo hacemos siempre mejor, aquí elegimos a los rectores en el claustro, es el resto del mundo el que está equivocado.

viernes, 27 de mayo de 2016

Se busca a 144 valientes (o más)

Hola a todas/os,

         En un sistema democrático serio, consolidado y maduro, el ejercicio del voto es un acto libre, secreto en unos casos, en otros no, pero siempre un acto natural y habitual, despojado de cualquier tipo de temor a tener que ejercerlo sea cual sea su sentido. Sólo en circunstancias excepcionales, normalmente cuando la democracia se resiente o hace aguas por algún costado, votar se convierte en un acto de acto de valentía, y hay que apelar al valor para ejercerlo.

         Recientemente os contaba en otra entrada, el largo camino de trampas y obstáculos que habíamos tenido que superar durante muchos años para llegar hasta el punto en el que estábamos ahora mismo (http://aespaldasdelafama.blogspot.com/2016/05/fechas-para-una-cita-historica-en-la-us.html). En aquel momento aún desconocía que deberíamos superar un último escollo en nuestro arduo camino hacia el sufragio en la US: quizás ya conozcáis la polémica surgida por el hecho de que la papeleta sólo contenga la opción de marcar un SÍ, lo cual no persigue otra cosa más que obligar a que los partidarios del SÍ a la elección por sufragio den la cara y voten sabiendo que su voto, aún dentro de una urna y un sobre cerrado, posiblemente no será secreto.

         Afortunadamente, muchas/os no tenemos ningún miedo, ningún temor a expresar públicamente cual es la opción que defendemos, incluso lo hacemos en estas listas. Es ese grupo de gente valiente la que ha mantenido viva la llama de la lucha por una democracia más participativa en nuestra Universidad durante años y años, a pesar de las cargas de profundidad que se iban recibiendo de forma constante. No hubo miedo a la hora de llevar el Sufragio en un lugar destacado del programa con el que nos presentamos a las últimas elecciones al Claustro las/os compañeras/os de ADIUS.

         No quiero insistir más en el tema de las formas ilógicas y absurdas en las que se va a votar, pues ya es algo irreversible, y es lo que tendremos por delante, nos guste o no, en esa cita histórica del próximo lunes 30 de mayo. Sin embargo, creo firmemente, que a pesar de todo, 144 claustrales o más, van a dar ese paso valiente de marcar con una cruz la única opción posible que habrá en la papeleta, el SÍ. 144 votos es la cifra mínima necesaria para que la reforma se apruebe y las próximas elecciones a rector/a en la US tengan lugar por Sufragio Universal.

         A mucha gente, desde hace tiempo, cuando hablamos de este tema, les vengo diciendo que seguir poniendo trabas a que la Hispalense sea la única universidad de España en la que todos y cada uno de sus miembros no pueden votar directamente por el rector o rectora y, sobre todo, por el programa y la forma de gobierno que creen que será mejor para el futuro de la institución, es como ponerle puertas al mar. Con toda la prudencia del mundo, me atrevería a afirmar que una inmensa mayoría de la comunidad universitaria está a favor de que el rector o rectora sea elegido/a por sufragio directo. Prácticamente todas las facultades y escuelas que han sometido en estos últimos días la cuestión de la votación del próximo lunes a debate y votación en sus juntas de centro, han optado casi unánimemente por apoyar el Sufragio frente al actual sistema de elección por el Claustro, y casi sin oposición. Y ése es el mandato que han trasladado a sus claustrales. La recogida de firmas que inicié en Change.org ha superado ya los 1500 apoyos. Apoyos, por cierto, valientes, con nombres y apellidos (https://www.change.org/p/futuro-rector-a-de-la-universidad-de-sevilla-y-miembros-del-claustro-devuelvan-el-sufragio-universal-a-la-comunidad-universitaria-de-la-universidad-de-sevilla).

         De lo que no me cabe la menor duda, es de que un cambio en la forma de elección del rector/a provocaría un cambio en la forma de gobernar la institución. Y ahí radica realmente la importancia y trascendencia de lo que va a ocurrir el lunes. Cuando se gobierna sabiendo que tu gestión tendrá que ser refrendada cuatro años después, no por 300 personas, de las cuales un porcentaje elevado son miembros del propio equipo de gobierno, sino por una comunidad de 70000 miembros, la imposición debe dar lugar al diálogo, las trabas, a la transparencia, el ombliguismo y la autocomplacencia, a una política crítica y ambiciosa que busque ideas, impulso en todas las personas, en todos los centros y unidades administrativas.

         Yo apelo a la responsabilidad y a la valentía de todos aquellos claustrales que, legítimamente, crean que el sufragio universal es la mejor forma de elegir a nuestro futuro rector o rectora. No es tiempo de cobardes. Estamos en el tiempo en el que la sociedad reclama a sus representantes que den la cara, que demuestren que realmente les representan, que defiendan con honradez y libertad el mandato que recibieron, y sean de verdad su voz en las instituciones. No creo que la comunidad universitaria entienda una nueva negativa mayoritaria, con el agravante de la abstención como forma de expresarla, por parte del Claustro, nuestro parlamento universitario. Creo que dicho órgano quedaría herido de muerte por falta de credibilidad de cara a toda la comunidad universitaria, que reclama un cambio en esta cuestión.

         El sufragio universal no es una fórmula mágica que de repente solucionará todos los problemas, muchos de ellos graves, que acucian a nuestra universidad hoy en día. Pero no cabe duda, de que supondría un cambio drástico, necesario, para salir del estancamiento institucional, y un impulso importante para que esta institución que tanto queremos vuelva a reivindicarse, a reivindicar su papel en la sociedad, a sus personas y la tarea que realiza día a día.

         Desde este convencimiento, y con una sonrisa, estaré el lunes a las seis de la tarde ante la urna. Una urna que espero llena de esperanza en forma de síes. Una urna que será el fiel reflejo de que nuestra Universidad, su espíritu crítico, no se rinde ni se rendirá ante las adversidades. Una urna llena de valentía y responsabilidad, tanto de las/os que marquen el SÍ, como de las/os que voten en blanco. Una urna sin vencedores ni derrotados, sino con un único ganador: nuestra Universidad.

         Saludos a todas/os
Víctor

miércoles, 18 de mayo de 2016

Fechas para una cita histórica en la US: Un duro y largo camino hacia el sufragio


           En las próximas semanas el Claustro de nuestra Universidad decidirá si por fin dejamos de ser la única universidad española en la que su rector o rectora no es elegido/a por sufragio universal ponderado, o no. Las fechas clave son el 23 de mayo (debate en el Claustro) y el 30 de mayo (votación). Es posible que alguien se pueda extrañar, sobre todo porque el pasado mes de abril tuvo lugar una sesión del Claustro en la que también se debatió, e incluso votó, sobre la gobernanza de la Universidad. También aparecieron por aquellas fechas algunos titulares de prensa que inducían a la confusión. Por ese motivo, me vais a permitir que os haga una cronología de todo lo sucedido (que intentaré sea lo más amena y clara posible) para comprender cómo hemos llegado por fin a tener esas dos fechas históricas en el calendario, por las que tantas y tantos han luchado durante años.

          Hace ya cuatro años, recién iniciado el mandato del anterior rector Antonio Ramírez de Arellano, un numeroso grupo de 124 claustrales, reuniendo sobradamente los requisitos que manda nuestra normativa, solicitaron legal y formalmente que se debatiera y votara en el Claustro un cambio en nuestro Estatuto para que el rector o rectora fuese elegido/a por Sufragio Universal ponderado. El Rector, decidió que aquel no era el momento para tratar ese tema, y metió la solicitud en un cajón durante varios años, permitiendo incluso que el claustro en el que se encontraban los 124 solicitantes finalizara su mandato y la mayor parte de ellos dejaran de ser claustrales.

        Cuando por fin decidió que era el momento de tratar el tema, y ya con un nuevo claustro, introdujo una propuesta de reforma alternativa que mantenía la elección indirecta por el claustro, pero sincronizando los mandatos de rector/a y claustro, por la otra vía que permite nuestra normativa: a través del Consejo de Gobierno (sí, ese órgano en el que hace décadas que ningún rector pierde una votación). De esta forma, cuando por fin la comisión de proyectos normativos, dos años después de ser presentada, se puso a tramitar la solicitud del sufragio, se encontró encima de la mesa otra solicitud de reforma totalmente opuesta, que pedía justamente lo contrario que la del sufragio presentada dos años antes.

        Creo que es importante comentar también, que justo antes de que la Comisión de Proyectos Normativos se pusiera a trabajar y decidir cuál de los dos proyectos prevalecía, el Claustro, a propuesta del anterior Rector, decidió cambiar su composición para (qué casualidad) quitarle un representante al sector B (PDI no funcionario y no doctor) y C (estudiantes) que eran los dos sectores que mayoritariamente habían apoyado la solicitud de vuelta al sufragio, en favor del sector A (PDI funcionario) y D (PAS). Con este cambio, el anterior rector se aseguró que la comisión de proyectos normativos hiciera lo que finalmente hizo: rechazar la solicitud de reforma para volver al sufragio, en favor de la que el propio equipo de gobierno había promovido y que mantenía el actual sistema de elección indirecto.

        Lo anterior, fue todo un camino de trampas para evitar a toda costa que el Sufragio se debatiera de forma exclusiva en el claustro, pasando por encima de la voluntad de 124 claustrales. Por todo ello, el actual Rector pidió disculpas durante la última campaña electoral, comentando que las cosas no se habían hecho de la forma más adecuada.

        Sumidos en la indignación, y por qué no decirlo, en la desesperación de vernos impotentes ante todo lo que estaba sucediendo, no nos quedó más remedio, y como último recurso, que presentar una enmienda al proyecto de reforma presentado, para al menos de esa forma intentar que el sufragio, aunque fuese indirectamente, llegase y se votase en el Claustro.

         Pero en esas estábamos cuando se produce la marcha del anterior rector a la Junta, y un nuevo rector sale elegido, Miguel Ángel Castro, con el sufragio universal como el gran protagonista del debate durante la campaña electoral. El nuevo rector, a pesar de que había pedido disculpas por todo lo anterior, no dio trámite a la solicitud de los 124 claustrales, sino que puso en marcha un nuevo sistema de reforma normativa, que consistía en debatir y votar en el claustro todos aquellos aspectos que él decidió poner encima de la mesa, y si alguno obtenía la mayoría suficiente, sería el que posteriormente se tramitase (la casa por el tejado). Todo esto tuvo lugar a comienzos de abril. Numerosos claustrales de casi todos los sectores, nos opusimos a este sistema, y promovimos la abstención activa durante la votación. Pero no sólo eso, se volvieron a recoger las firmas necesarias (90) para volver a pedir lo mismo, y de la misma forma, que se había pedido hacía 4 años: que se llevara al claustro la vuelta del sufragio universal ponderado. Con eso quisimos demostrar, por un lado, que seguíamos pidiendo, cuatro años después, que las cosas se hiciesen bien, y las propuestas presentadas de forma legal, llegasen al claustro como dice nuestra normativa, sin más trampas ni inventos raros, y por otro, que ésa era la forma correcta de hacer las cosas, y no la que había puesto encima de la mesa el nuevo Rector.

        El resultado de aquella votación de abril no dejó lugar a la duda: ganó claramente la abstención, y el proyecto de reforma que insistía en la elección del rector/a por el claustro sólo obtuvo 95 votos de los 286 posibles. A partir de ahí, el Sr. Rector, en carta remitida a toda la comunidad universitaria, decidió dar por zanjada su propuesta (no sé muy bien cómo llamarlo) de inicio de reformas. No obstante, al haber encima de la mesa una propuesta (la de la vuelta al sufragio) presentada nuevamente por 90 claustrales, y que reunía todos los requisitos legales, hubo que darle trámite, como ordena nuestra normativa (¡al fin! :-) ).

         Esa propuesta, firmada y avalada nuevamente por claustrales de los tres sectores A, B y C, no ha recibido ninguna enmienda, y va a llegar al claustro tal cual se presentó, para ser debatida (el lunes 23 de mayo) y votada (el 30 de mayo). Y en esas estamos.

         ¿El final de esta historia? ojalá sea aquel por el que lleva luchando y soñando tanta gente durante tantos años. Ese final que muchas y muchos creemos de corazón que es el mejor para nuestra Universidad. Un final que se escribirá dentro tan sólo de unos días... y que para ser feliz, aún necesita superar el obstáculo más difícil: que la mitad más uno/a de los miembros del claustro apoyen al sufragio como forma de elección del Rector o rectora.

         Espero poder contaros, os juro que de forma mucho más breve, un final feliz dentro de unos días. Mientras tanto, hablemos del sufragio en nuestras facultades, escuelas, aulas, juntas de centro, consejos de departamento, etc... Abrazos y besos

Víctor

jueves, 31 de marzo de 2016

LA ALACENA
(Texto del discurso de la defensa sobre la propuesta normativa presentada por los claustrales de ADIUS al Claustro del día 30 de marzo de 2016)

Una alacena. Cuando era pequeño, mis padres, en mi querida Úbeda natal, tenían una alacena. Esa alacena, era un lugar casi mitológico para mí y mis siete hermanos y hermanas, pues en ella, mis padres guardaban todo aquello de valor que consideraban que no debía caer en nuestras manos. La alacena, nos obligaba a exprimir nuestro ingenio hasta límites insospechados, pues cuanto más alto conseguíamos llegar, a veces incluso jugándonos el tipo, más arriba y más al fondo escondían mis padres esos objetos tan deseados por nosotros.

         Compañeras y compañeros claustrales, no se pueden imaginar ustedes lo que me he acordado durante los últimos cuatro años de esa alacena, objeto codiciado de mi infancia. Porque me he sentido, y me siento otra vez a día de hoy, como aquel niño que luchaba por conseguir algo muy preciado, pero todos sus esfuerzos eran en vano, pues siempre que estaba a punto de conseguirlo, se presentaba ante mí un obstáculo aún mayor. Cuatro años luchando junto con muchos otros compañeros y compañeras por algo tan justo, tan lógico, tan sano, tan democrático, tan universitario en definitiva, por qué no decirlo, como es que se cumplan las normas de las que nosotros mismos nos hemos dotado, que se pueda pedir que algo se trate y se debata, reuniendo los requisitos necesarios para ello… y dicho debate y votación tengan lugar, sea cual sea su resultado.

         Aunque soy consciente de que lo anterior no supone un argumento en sí mismo, he querido que sea mi primer alegato a favor del sufragio universal y de la propuesta que estoy defendiendo, y sobre todo, un homenaje a todos aquellos compañeros y compañeras, de todos los sectores, estudiantes, PDI y PAS, que llevan años luchando, ya ni siquiera por el sufragio como forma de elección del Rector, sino por su dignidad como miembros de esta universidad, como representantes, no de segunda como a veces nos han querido hacer sentir, sino de primerísima fila. A todas ellas y ellos les digo, que finalmente, tras muchos esfuerzos, y algún que otro chichón, conseguí alcanzar mi tesoro en la alacena. Va por vosotros y vosotras.

         Ahora, debería comenzar a defender nuestra propuesta, a hablarles del sufragio universal como la mejor forma para elegir al futuro rector o rectora de nuestra Universidad… pero no puedo… Y no puedo, porque hay algo más importante, más básico, más primordial de lo que hablarles y que afrontar antes del sistema de elección… y ese algo no es otra cosa que RESPETO. Respeto por nuestras instituciones, respeto hacia este Claustro y lo que representa, respeto por las normas de las que nosotras y nosotros nos hemos dotado haciendo uso de ese recurso tan valioso, y tan denostado por desgracia como es la autonomía universitaria. Respeto hacia aquellas personas a las que representamos porque depositaron su confianza en nosotros, respeto por aquellas ideas, opiniones o propuestas que, aún no siendo compartidas, deben ser tratadas con el mismo respeto institucional con el que se tratan aquellas que parten con el beneplácito del gobierno de la institución.

         Si no hay RESPETO (y si pudieran ver estos papeles que estoy leyendo podrían comprobar que esa palabra la tengo escrita en mayúsculas) hacia el máximo órgano de representación de nuestra Universidad, no tiene sentido que sigamos discutiendo sobre cualquier otro asunto. Y a este claustro, a todas y todos nosotros, a todos y cada uno de sus miembros, se les viene faltando el respeto desde hace ya demasiado tiempo. El Claustro es nuestro parlamento universitario, el órgano en el que recae la responsabilidad legislativa, y por lo tanto, el único responsable de cualquier modificación de nuestras normas. Y es una práctica habitual en cualquier democracia moderna, que a sus órganos legislativos lleguen durante un mandato, multitud de proyectos de ley, provenientes de cualquier grupo, los cuales unos son rechazados y otros no. Les voy a dar un dato, durante el último mandato del congreso de los diputados, se presentaron 219 proposiciones de ley, de las cuales la gran mayoría fueron rechazadas tras su trámite correspondiente de debate, enmienda y votación. Y la gran mayoría, 211, provenían de grupos de la oposición que a pesar de la mayoría absoluta que ostentaba el partido gobernante, elaboraron, presentaron y defendieron sus proyectos en el Parlamento, pues ésa era su obligación y ésa es la práctica habitual en cualquier sistema democrático. En nuestra Universidad, en los últimos 4 años, sólo se ha presentado una propuesta normativa que no partía del gobierno de la Universidad, y todos ustedes ya saben cuál es. Y dicha propuesta, aún a día de hoy, no ha llegado a este claustro para su debate, enmienda, y votación. ¿Qué pensarían ustedes de un gobierno que impidiese sistemáticamente que todas aquellas propuestas que no fueran de su beneplácito o no surgieran del propio gobierno llegasen a ser debatidas y votadas? ¿Qué nombre o adjetivo le pondríamos?

         Se le ha faltado el respeto, no a los 124 claustrales que presentaron la solicitud de reforma del Estatuto hace ya cuatro años, no nos engañemos, sino a todo el Claustro en su conjunto, y por ende a toda la Universidad de Sevilla. Y no nos engañemos, hoy, en esta sesión, en este Claustro, continúa y se acentúa esa falta de respeto. Porque aquí hoy, seguimos sin debatir y votar esa propuesta con los procedimientos y garantías que nos ofrece nuestra propia normativa. Les lanzo otra pregunta de política ficción si me lo permiten ¿Qué pensarían de un país en el que su presidente dimitiera, el mismo parlamento eligiese a un nuevo presidente y éste llegase y decidiese eliminar de un plumazo todas las reformas ya presentadas e incluso tramitadas previamente por el parlamento que le ha elegido, y no sólo eso, sino que fuese él el único que decidiese qué temas legislativos se podrían debatir y tratar a partir de ese momento, poniendo además como condición, que sólo aquellos que fueran aprobados en un nuevo procedimiento inventado por él, incierto y carente de garantías legales, podrían ser elevados y tomados en consideración posteriormente, imponiéndolos incluso sobre otras reformas o proyectos de ley presentados anteriormente. Pues eso exactamente es lo que está ocurriendo hoy aquí.

         ¿Por qué hay tanto miedo a comportarnos como cualquier órgano democrático moderno? ¿Por qué tanto miedo a que lleguen a este Claustro propuestas que no parten del gobierno de la Universidad? ¿Por qué tanto miedo a aceptar que, cuando se trata del Claustro, las cosas no deben ni tienen por qué ser siempre cómo y cuándo decide el Rector, sino cómo y cuándo deciden los claustrales?

         Nos estamos dejando faltar el respeto como órgano de representación y como institución. Llevamos demasiado tiempo viendo pasear desnudo al emperador ante nosotros, entre el silencio cómplice de la mayoría. Yo, hoy, con todo el respeto, les pido que pierdan el miedo, que se atrevan a decirle al emperador que está desnudo. Ni siquiera les pido que apoyen el sufragio como forma de elección de nuestro futuro rector o rectora, sino que simplemente, con valentía, alcen su voz y reclamen el respeto que esta Universidad y su máximo órgano de representación se merecen, y permitamos que este órgano lleve a cabo sus funciones sin interferencias, y con la más absoluta normalidad democrática.

         Como Universidad, deberíamos ser un referente, un ejemplo de comportamiento democrático ante la sociedad, pues hoy más que nunca es lo que se espera de nosotros… y estamos dando un espectáculo bochornoso. Yo hoy quiero ser el primero que desde esta tribuna le diga al emperador que no me creo que vaya vestido con su flamante traje nuevo confeccionado con las más exquisitas vestiduras democráticas… sino que va desnudo. Señor Rector, usted, que pidió disculpas precisamente por el tratamiento injusto, incorrecto, denigrante que sufrió la propuesta de reforma del Estatuto presentada hace ya cuatro años, debería haber enmendado dicho error si sus disculpas fuesen sinceras, y haber permitido que esa propuesta, y no otras, ni acompañadas de otros temas que nada tienen que ver, llegase por fin a este pleno y pudiera ser debatida, enmendada y votada, con toda la dignidad y las garantías que nos ofrece nuestra propia normativa. Pero usted, señor Rector, pretende liquidar la cuestión sobre el sistema de elección del rector o rectora, algo que bien sabe que tiene divida, partida en dos a esta institución desde hace mucho tiempo, en una sesión express de este claustro, junto con otras muchas cuestiones y propuestas, relacionadas más directa o indirectamente con la elección por sufragio o por el claustro, cuestiones que además han sido propuestas y elegidas por usted y sólo por usted, y que ni tan siquiera han sido sometidas a la consideración de la Mesa del Claustro que es el órgano que supuestamente está dirigiendo y regulando este nuevo sistema de reforma inventado por usted.

         Yo hoy le digo al emperador que va desnudo, que usted no es un rector valiente, Sr. Castro. Porque si fuese un rector valiente, hubiese zanjado definitivamente la cuestión sobre el sistema de elección optando por una de las dos únicas formas posibles que usted sabe que hay para hacerlo: trayendo a este claustro de forma exclusiva la propuesta de reforma que pedía la vuelta del sufragio universal tal como le pidieron hace cuatro años en cumplimiento de nuestra normativa 124 claustrales, y que por si hubiera alguna duda, volvimos a solicitar 90 claustrales antes de ayer, o haciendo una  consulta a toda la comunidad universitaria. Usted no es un rector valiente, porque si lo fuera, hubiese comunicado e informado sobre todo este extraño procedimiento de reforma que se ha inventado a todos y cada uno de los miembros de la comunidad universitaria, y no sólo a los claustrales. Usted no es un rector valiente, porque si lo fuera, ante una cuestión de tanta trascendencia, y que bien sabe usted que ha abierto una enorme brecha institucional, se hubiera sentado a dialogar de forma sincera para cerrarla y buscar vías de solución.

         Sr. Castro, Miguel Ángel, aún está a tiempo de hacer que me trague mis palabras, y con toda humildad le pido que yo tenga que volver a alzar la voz dentro de poco para decir que me equivocaba, que usted es un rector valiente, muy valiente.

         Compañeras y compañeros claustrales, no nos dejemos engañar, lo que hoy está ocurriendo no es el debate que llevamos tanto tiempo esperando sobre el sistema de elección del rector o rectora. Aunque sólo sea porque algunas de las propuestas presentadas, aprovechan la modificación del sistema de elección para introducir aspectos que nada tienen que ver con el mismo, como la modificación de los porcentajes de representación en el claustro, con un drástico recorte a los claustrales del sector B. Y sobre todo, éste no es el debate ni la forma de hacerlo, porque tras el mismo habrá una votación de la que aún desconocemos tan siquiera las preguntas que se nos formularán, y que dependiendo del resultado de la misma, podría ocurrir que una propuesta de reforma normativa elevada a este claustro con todos los requisitos y garantías legales que se requieren, hace ya cuatro años, o dos días, como lo prefieran, se guarde definitivamente en un cajón y nunca llegue a término. Incluso aunque la mayoría del Claustro prefiriese la elección indirecta a través de este órgano, como mejor forma para elegir a nuestro rector o rectora, una propuesta legal en sentido opuesto, presentada en tiempo y forma, merece y debe ser tomada en consideración por este claustro, al igual que lo son los cientos de proyectos de ley que se presentan en el parlamento durante su mandato, por parte de grupos no mayoritarios, y que son tramitados, debatidos, y llegado el caso, rechazados. Y eso es democracia pura y dura. Porque con ese trámite, los diputados de los grupos parlamentarios, aunque sean minoritarios, cumplen con su sagrada función de elevar al órgano depositario de la soberanía popular, aquellas propuestas en las que han confiado los miles o millones de personas que les han votado, y que merecen, al menos, ser escuchadas.

Estamos tan convencidos de que éste no es el momento, ni son las formas, que ante la situación de desamparo que muchos consideramos que venimos padeciendo a este respecto, les anuncio que desde ADIUS hemos acudido a la Defensora Universitaria solicitando su amparo, y en breve haremos lo mismo ante el Defensor del Pueblo Andaluz.

         La propuesta que mis compañeras y compañeros me han pedido que defienda hoy, es muy sencilla, tan sencilla, como que ni siquiera pide que confíen en el sufragio como mejor forma de elección del rector o rectora, sino que pide que por fin ese tema se trate esa cuestión en este claustro con la dignidad y garantías que se merece. Por ese motivo, y porque no creemos en este extraño sistema de reforma inventado por el sr. Rector, en nuestra propuesta no se incluyen ninguno del resto de aspectos sometidos a consideración. Se presenta la misma propuesta que ya se presentó hace cuatro años, se pide que se traiga por fin al Claustro en cumplimiento de nuestra normativa, y propone modificar aquellos artículos y apartados del Estatuto y otras normas relacionadas imprescindibles para que dicho cambio pueda tener lugar, y manteniendo los mismos porcentajes de ponderación por sectores que existen en el claustro actual. Con esta propuesta, el valor del voto total de cada sector, seguiría siendo el mismo que con el sistema actual de elección indirecta. Compañeras y compañeros del sector C: en los últimos meses he escuchado muchos comentarios sobre el temor a que con el sufragio, el voto de los estudiantes perdiese valor con respecto al sistema actual, en absoluto es así con la propuesta que defendemos, y no sólo no es así, sino que en una elección por sufragio y manteniendo la misma ponderación que hay en la actualidad, el voto de los estudiantes de la Universidad de Sevilla seguiría siendo el que más peso tiene entre todas las universidad de nuestro país.

         Que yo les diga que creo firmemente en que el sufragio es la mejor forma de entre las dos que permite actualmente nuestra legislación, no es ningún secreto, ya me conocen y me han escuchado y leído en multitud de ocasiones, y no es algo que no tenga valor en sí mismo. Pero quizás sí tiene valor el hecho de que cada persona de nuestra comunidad universitaria tenga la oportunidad de decidir libremente por el programa de gobierno que crea que es mejor para nuestra institución, sin tener que depender de la buena voluntad de que sus claustrales electos le trasladen dicha pregunta. Quizás también tiene valor esto que tengo en mis manos: hace cuatro meses, lancé una recogida de firmas en el portal change.org pidiendo al futuro rector o rectora y a los miembros del claustro de nuestra Universidad, la vuelta del sufragio universal como forma de elección de su máximo representante. En el día de ayer, se superó la cifra de 1500 firmas. Son más de 1500 firmas con nombre y apellidos, que aquí y en este momento les dejo, pues van dirigidas a todos nosotros. Podrán considerar que son muchas o que son pocas comparadas con la cantidad de personas que forman parte de nuestra comunidad universitaria, pero a los que piensen esto último, les invito, les aseguro que sin ningún tipo de soberbia, a que inicien una recogida similar en el sentido contrario. La elección del rector o rectora por parte del claustro es una elección “a ciegas”, que ni siquiera se solucionaría con la tan ansiada y necesaria sincronización de mandatos, pues realmente cuando uno vota a sus claustrales no se sabe qué candidatos o candidatas se presentarán posteriormente a rector o rectora. La elección por sufragio universal facilitaría la proliferación de candidatos, y por lo tanto, de programas, enriqueciendo el debate y la sana y libre confrontación de ideas y modelos de universidad. Y también me gustaría recordarles, si ustedes me lo permiten, que si se volviese a la elección por sufragio universal, el Claustro continuaría asumiendo el resto de todas y cada una de las funciones que tiene en la actualidad, y que no son pocas ni menores, incluyendo la de controlar la acción de gobierno del rector o rectora.

         Pero hoy, compañeras y compañeros claustrales, me resisto a pedirles que crean en el sufragio universal como mejor forma de elección, y sí me atrevo a pedirles un acto de valentía y de generosidad. Si creen en el sufragio, valentía para defenderlo democráticamente y por los cauces legales establecidos para ello, y si legítimamente prefieren la elección por claustro, también les pido valentía y generosidad para comprender y apoyar lo que les voy a anunciar a continuación. En coherencia con todo lo expuesto anteriormente, vamos a retirar la propuesta que presentamos en su momento, para darle toda la carga de fuerza moral, legítima y legal a la propuesta que realmente la debe tener, que es la que se presentó hace cuatro años, y de nuevo hace tan sólo dos días por parte de noventa miembros de este claustro, de varios sectores distintos. Les pido al menos respeto por esta decisión, aunque sólo sea porque es la decisión de los claustrales de ADIUS que representan a más de la mitad del profesorado de esta universidad, encuadrado en el sector B.

         No estamos rehuyendo ni evitando en absoluto el debate. De hecho, durante muchos años, hemos sido los únicos que hemos alzado la voz en un desierto institucional, pidiendo que se abordase y se tratase esta cuestión. Pero como ya he comentado anteriormente, sincera y honradamente creemos que es lo que debemos hacer: que aquí se traiga la propuesta presentada en tiempo y forma en su momento, siguiendo los cauces que dicta nuestra normativa y con el respeto que se merece.


         Como aún conservo buena parte del espíritu de ese niño que de pequeño luchaba por alcanzar su tesoro en lo alto de la alacena, no pierdo la esperanza de que pueda por fin llegar el momento en el que se devuelva el respeto perdido a este claustro durante estos últimos años, y podamos volver a vernos debatiendo sobre la mejor forma de elección del rector o rectora. Les emplazamos por lo tanto a dicho momento para debatir con entusiasmo, con rigor y con lealtad institucional, sobre las ventajas e inconvenientes de cada uno de los dos sistemas de elección posibles, con la propuesta emanada de claustro encima de la mesa. Y llegado el momento de la votación posterior, les puedo asegurar, que si este Claustro vota mayoritariamente en contra de la elección por sufragio universal, podrán verme a mí el primero levantarme y aplaudir el resultado con toda sinceridad, y congratularme, junto con todos ustedes, porque al fin, este Claustro se habrá ganado a pulso…. Su RESPETO. Muchas gracias

domingo, 6 de marzo de 2016

¡Ay mi Universidad de Sevilla!

¡Ay mi Universidad de Sevilla​! que ahí avanzas, a trancas y barrancas, con mucho de buena voluntad, con un plus de vocación, con mucho amor por la institución de esa mayoría silenciosa que te quiere a sabiendas, o sin saberlo...
¡Ay mi Universidad de Sevilla!, que cuando te conozco hasta la entraña, veo en tu gente ganas, pasión, entrega... el legado de cinco siglos de amor por la educación, por la investigación, una herencia impagable que sus gentes predican por el mundo orgullosas de esa tierra que también sabe hacer ciencia...
¡Ay mi Universidad de Sevilla! Que podrías estar en el cielo y te condenan a los infiernos de la mediocridad por un poco de poder, de continuismo, de fatua vanidad, del vacuo reconocimiento del hoy que nos hipoteca el mañana...
¡Ay mi Universidad de Sevila! que podrías hacer grande a esta Andalucía nuestra a la que canta Sabina a su vejez, pero te utilizan para pagar con calderilla los sueños de oro y platino de sus gentes...
¡Ay mi Universidad de Sevilla! que deberías ser ejemplo de crítica, de rebeldía, de inconformismo, de ruptura con lo establecido para avanzar en lo desconocido, y te conformas, silente, servil, sumisa, a cambio de la comodidad del "que me quiten lo bailao", del "que me quede como estoy"...
!Ay mi Universidad de Sevilla! que deberías ser ejemplo del "Andaluces, levantaos" y te has instalado en la indiferencia de esa comodidad timorata, cruel, devastadora de un paternalismo mal entendido.
¡Ay mi Universidad de Sevilla! que tanto tanto te quiero, que en tu nombre me matan a críticas.
¡Ay mi Universidad de Sevilla! que de tanto soñarte, amarte, vivirte, disfrutarte... aprendí a no conformarme con verte postrada ante los mediocres que te nombran a diario... sin suspirar por ti
¡Ay mi Universidad de Sevilla!

sábado, 20 de febrero de 2016

Así NO Sr. Castro: no nos convierta en la república bananera de la US

Hola a todas/os,

          ya tenemos nuevo Rector, y ya tenemos su primera y desastrosa medida de calado. Nos la remitió por carta a todos los claustrales, la cual por cierto se negó expresamente a que fuese también difundida entre toda la comunidad universitaria en la última sesión de la mesa del claustro (no olvidemos que nuestro nuevo Rector fue el que dijo, durante la campaña, y ante el Claustro aquello de: "demasiada transparencia tampoco es buena").

          Durante la campaña, el actual rector pidió disculpas ante el Claustro por la nefasta gestión de la solicitud de cambio estatutario para volver a la elección por sufragio universal, promovida por 124 claustrales hace ya casi cuatro años, que aún no ha sido llevada al Claustro. Además, reconoció que se había gestionado mal dicha solicitud.

         Pues a pesar de esas disculpas y de reconocer una mala gestión, el Sr. Castro acaba de iniciar por su cuenta y riesgo, sin someterla a la votación ni aprobación de ningún órgano, una nueva reforma del estatuto, al margen completamente de los procedimientos establecidos en nuestro Estatuto y de las garantías que éste ofrece, y por supuesto, obviando las reformas ya legalmente iniciadas previamente, y hasta enmendadas. Es un sistema de reforma a su medida y conveniencia y con sus reglas del juego. En este nuevo método de reforma que se ha sacado de la manga, propone mezclar el sistema de elección del rector con cualquier otro tema que los claustrales estén a bien proponer, incluyendo además en el lote el debate sobre el sistema de elección de los decanos y directores de centro (algo que nunca está en el debate ni nadie ha cuestionado más que él mismo).

        Sr. Rector, Sr. Castro, yo le digo que se vuelve a equivocar gravemente y comete el mismo error grave de su antecesor: en lo que respecta a la reforma del Estatuto para el sistema de elección del Rector, no se trata de lo que usted cree o no cree más conveniente, de lo a usted le parece mejor o peor, se trata de respetar la voluntad de los órganos colegiados, de cumplir con la normativa, de acatar lo que emana del órgano colegiado que le eligió como Rector. Y hace casi 4 años, 124 claustrales, en cumplimiento de lo que establece nuestra normativa, pidieron que se iniciasen los trámites para el debate y votación en el claustro del cambio de sistema de elección del Rector. Nada más. Sólo eso. Así de sencillo... pero así de complicado al mismo tiempo cuando los rectores imponen su criterio personal y su parecer para obstaculizar en todo lo posible que dicho mandato se cumpla.

       Sr. Rector, Sr. Castro, todo lo que no sea acatar la voluntad de aquella solicitud legalmente presentada hace casi cuatro años, y llevar sólo y en exclusiva a la consideración del Claustro, como se pedía, el sistema de elección del Rector, sin más distracciones, sin otras cuestiones relacionadas o paralelas, supondrá no cerrar este episodio tan triste y tan oscuro de nuestra historia como Universidad.

       Por mucho que usted insista en que está llevando esta cuestión al Claustro, no lo está haciendo, y lo sabe. Usted no puede inventarse un sistema de reforma a su manera, conveniencia y medida, e imponerlo por encima de otros iniciados previamente, y además sin someterlo a la aprobación de nadie. Usted sabe perfectamente cuáles son los procedimientos que establece nuestro Estatuto para que el Claustro trate una reforma del mismo. Esos mismos que algunos utilizamos hace cuatro años, sin éxito hasta la fecha.

        Sr. Rector, Sr. Castro, humildemente le pido que no caiga en un nuevo, y aún más grave error, con respecto a una cuestión que se ha dilatado demasiado en el tiempo, y dé marcha atrás con este nuevo despropósito que es un capítulo más en, como dije anteriormente, uno de los asuntos más negros de la historia reciente de nuestra Universidad. No nos convierta en la República bananera de la US.

        Besos y abrazos

Víctor

https://www.change.org/p/futuro-rector-a-de-la-universidad-de-sevilla-y-miembros-del-claustro-devuelvan-el-sufragio-universal-a-la-comunidad-universitaria-de-la-universidad-de-sevilla

martes, 23 de diciembre de 2014

Cuando ni siquiera nos dejan perder con dignidad... ¿Qué nos queda?

        Fue allá por la Semana Santa de hace dos años... podría ser el comienzo de una novela, o incluso de una sevillana... pero tristemente no es así. Seguramente la mayoría ya lo sabréis por tantos y tantos correos que se han mandado a las listas denunciando todo esto. Fue la fecha en la que se presentó por registro la solicitud firmada por 124 claustrales, de prácticamente todos los sectores, pidiendo que se llevase al Claustro la modificación de nuestro Estatuto para que en nuestra Universidad se volviese a elegir a su Rector o Rectora por sufragio universal y dejásemos de ser la única universidad de España que no lo hace así.

       124 Claustrales es cerca de la mitad de la totalidad del Claustro (que está compuesto por casi 300), y por lo tanto podemos decir sin miedo a equivocarnos, que casi la mitad de nuestra comunidad universitaria respaldaba dicha iniciativa. Fueron muchas más de las firmas mínimas necesarias que marca nuestro Estatuto para impulsar una reforma por esta vía, y una de las muy pocas veces que se ha conseguido hacerlo, sobre todo al margen de la voluntad del equipo de gobierno.

        Nadie, absolutamente nadie, y menos aún ninguna/o de los 124 claustrales que firmaron hace camino de tres años aquella iniciativa, se podía imaginar todo lo que vendría después: sin duda, uno de los capítulos más tristes y oscuros de la democracia en nuestra Universidad, que por desgracia aún no se ha cerrado.

          En primer lugar, nuestro Rector, bajo el pretexto de que el Gobierno se estaba planteando una reforma de la universidad que podría afectar a la forma de elección del Rector y a su gobernanza, guardó la iniciativa de reforma en un cajón sin fecha prevista para ser tratada por fin. Esto dio lugar a algo muy grave: que finalizase el mandato del anterior Claustro, se disolviera, y se eligiera uno nuevo, con lo que buena parte de aquellas/os 124 claustrales que habían firmado la propuesta en su día, se quedaron fuera del nuevo claustro, y por lo tanto, sin la posibilidad de defender y debatir dicha propuesta llegado el momento. Nuestro Rector se había comprometido a tratar esta reforma durante su mandato (el suyo, no el del Claustro), pero comenzaron las "trampas".

         En primer lugar, se impulsó por parte del Equipo de Gobierno una iniciativa de reforma del Estatuto paralela a la que pedía el Sufragio Universal, pero posterior, cuyo fin era "contaminarla", y que básicamente iba encaminada a sincronizar el mandato del Claustro con el del Rector. Se hizo a través de una vía muy fácil: en Consejo de Gobierno y gracias a esa mayoría del mismo absolutamente sumisa y prácticamente exenta de crítica alguna hacia la gestión de los distintos equipos de gobierno a lo largo de los últimos mandatos (antes de que nadie se rasgue las vestiduras con esto, que me digan cuántas votaciones ha perdido cualquiera de los tres últimos rectores y sus respectivos equipos de gobierno en Consejo de Gobierno durante casi las últimas dos décadas: ninguna).

         Ahí no quedó la cosa. Nada más constituirse el nuevo Claustro, casi por sorpresa y sin previo aviso, se propuso la modificación de la composición de Proyectos Normativos, que es a donde llegan todas las propuestas normativas, y donde se decide el curso que se les debe dar a las mismas. Y se modificó su composición de forma que dos de los sectores perdieron peso porcentual en la misma ¿adivináis cuales? el sector B (copado casi por completo por miembros de ADIUS), y el de los estudiantes. Los dos sectores que mayoritariamente habían impulsado y firmado la propuesta de volver al Sufragio Universal. Alegaron que era algo que había que hacer, pero realmente deberían haberlo hecho hace muchos años y antes no lo hicieron, y no hubiera pasado nada porque se siguiera retrasando. Con toda la intención del mundo lo hicieron precisamente cuando el equipo de gobierno se había decidido a darle trámite por fin a diversas reformas, para asegurarse una mayoría clara en dicha comisión, que antes no tenían, y que prosperase en la misma sólo aquello que ellos quisieran.

          Tras todo esto, después de esperar más de dos años, de renovarse el Claustro por medio, tras modificar por el camino la composición de la Comisión de Proyectos Normativos, era de esperar que al menos se tratase una propuesta apoyada y firmada por casi la mitad del Claustro con algo de dignidad, y se llevase al Claustro en unas condiciones democráticas adecuadas. Pero no fue así,cuando por fin se trató en la Comisión de Proyectos Normativos el tema estos últimos meses, se trató por todos los medios de paralizar la propuesta del Sufragio Universal y poner siempre por delante la impulsada por el equipo de gobierno, que proponía seguir con lo que hay hasta ahora pero con mandatos de rector y claustro sincronizados. Tras innumerables presiones y denuncias de lo que estaba ocurriendo, justo antes del verano, sin previo aviso se propone que por fin la propuesta de elección por Sufragio Universal llegue al Claustro, pero tenía que ser ¡¡¡Un 2 de julio!!! además, con ultimátum incluido, o lo tomábamos, o lo dejábamos. Además, nos enteramos muy pocos días antes. Por mucho que esa fecha sea lectiva y laborable, a nadie se le escapa que un dos de julio hay muchísimas/os compañeras/os de congresos, estancias, por no hablar de los estudiantes. Desde luego, era una "trampa" en toda regla. Se rechazó de plano porque no nos parecía la forma más digna y adecuada de tratar algo tan serio, y que llevaba tanto tiempo esperando. Además, se pidió que se hiciera cuando el sector de los estudiantes en el claustro se renovase, ya que en la actualidad hay muchísimas vacantes. Con este rechazo, el equipo de gobierno encontró la excusa perfecta para enterrar definitivamente la propuesta del Sufragio Universal y ponerle una alfombra roja a la "suya" para llevarla al Claustro por la vía express.

         Y así ha sido, en un plazo mínimo, "su" reforma de elección por Claustro ha sido tramitada y ya se encuentra en plazo de presentación de enmiendas, pasando por delante y por encima de la del sufragio universal. En estas circunstancias, nos ofrecen desde el equipo de gobierno que llevemos nuestra propuesta de sufragio universal como una enmienda más a SU proyecto de reforma. Pero no es algo digno en absoluto, sobre todo después de todo lo que ha ocurrido por el camino.

         Con la propuesta de volver al Sufragio Universal, no se pretendía imponer nada a nadie. No es un tema de imposiciones. Se trataba simplemente de llevar a debate de una forma digna algo impulsado por buena parte de los representantes de la Comunidad Universitaria. También se trataba, en el caso de las y los claustrales de ADIUS, de dar cumplimiento a nuestro programa electoral y al compromiso adquirido en el mismo. Por último, se trataba de corregir de alguna forma lo ocurrido en su momento cuando "a la remanguillé", se cambió el sufragio universal por la elección por claustro en nuestro Estatuto (aquel Rector, ni ninguno de los que ha venido después, tuvo el valor de hacer un referéndum entre toda la comunidad universitaria, para preguntar qué sistema de elección preferían y si querían perder la facultad de elegir de forma directa a su rector o rectora, en favor de un sistema indirecto).

          Es más, sabiendo las mayorías que se manejan en el Claustro, lo más probable es que esta iniciativa de elección por Sufragio Universal no hubiese prosperado. Pero después de todo lo que ha sucedido, del retraso intencionadamente impuesto a la propuesta por parte del Rector, de todo lo relatado anteriormente, por un mínimo de dignidad y de respeto a lo que suponen, no 124 claustrales, sino toda la parte de la Comunidad Universitaria a la que representan, lo razonable hubiera sido llevar la propuesta del Sufragio al Claustro de una forma digna.

         Ni siquiera eso nos han dejado. Ni siquiera perder con dignidad. Han impuesto finalmente "su" reforma, y una vez más, porque esto ya sucedió en el pasado, lo único a lo que nos dan lugar, es a que el sufragio se trate como una enmienda a otra reforma ajena que promueve la elección por Claustro.

         Queriendo ver el vaso medio lleno, lo único bueno que ha tenido todo esto que ha ocurrido durante los dos últimos años y pico, es que nos han cargado aún más de razones a las y los que pensamos que es mejor elegir al Rector por Sufragio Universal. Porque creo que a nadie se le escapa que si a nuestro Rector o Rectora se le eligiese por Sufragio Universal, y se tuviera que someter a las urnas cada cuatro años, probablemente con competencia enfrente, y no sólo al control del Claustro, todo esto no hubiera sucedido. 

         El desarrollo normativo por parte del actual equipo de gobierno, por las formas que está siguiendo y cómo se está llevando a cabo (y no sólo me refiero a la reforma que pide el Sufragio Universal para elegir al Rector o Rectora), está suponiendo, bajo el criterio de algunas/os una etapa muy oscura en la historia democrática y normativa de nuestra Universidad. Tanto que se ha hablado de violencia en esta última semana y pico, legítimamente algunas/os pensamos que estamos siendo víctimas de algún tipo de violencia institucional con todo esto que está ocurriendo.

          Es triste que desde este equipo de gobierno se sea tan miope como para no darse cuenta de algo tan razonable, como que ciertos temas, por lo sensible que suponen para el funcionamiento de la Universidad, no deben tratarse de cualquier forma, mejor dicho, no deben maltratarse de cualquier forma, sino que debe buscarse a toda costa el consenso, sin imposiciones, y sin miedo a que, simplemente, las propuestas lleguen al Claustro, se debatan y se ganen o se pierdan. Si no sólo no se hace así, sino que se hace lo posible y lo imposible para que ciertos temas no lleguen de una forma digna al claustro, nos dan pie, con toda la legitimidad del mundo, a que pensemos que lo que hay realmente detrás de todo esto no es miopía, sino algo tan simple y tan humano como miedo a un cambio de sistema que pudiera suponer un cambio en los roles de poder.

          Seguiremos contando y denunciando. Saludos a todas/os y felices fiestas