Fue allá por la Semana Santa de hace dos años... podría ser el comienzo de una novela, o incluso de una sevillana... pero tristemente no es así. Seguramente la mayoría ya lo sabréis por tantos y tantos correos que se han mandado a las listas denunciando todo esto. Fue la fecha en la que se presentó por registro la solicitud firmada por 124 claustrales, de prácticamente todos los sectores, pidiendo que se llevase al Claustro la modificación de nuestro Estatuto para que en nuestra Universidad se volviese a elegir a su Rector o Rectora por sufragio universal y dejásemos de ser la única universidad de España que no lo hace así.
124 Claustrales es cerca de la mitad de la totalidad del Claustro (que está compuesto por casi 300), y por lo tanto podemos decir sin miedo a equivocarnos, que casi la mitad de nuestra comunidad universitaria respaldaba dicha iniciativa. Fueron muchas más de las firmas mínimas necesarias que marca nuestro Estatuto para impulsar una reforma por esta vía, y una de las muy pocas veces que se ha conseguido hacerlo, sobre todo al margen de la voluntad del equipo de gobierno.
Nadie, absolutamente nadie, y menos aún ninguna/o de los 124 claustrales que firmaron hace camino de tres años aquella iniciativa, se podía imaginar todo lo que vendría después: sin duda, uno de los capítulos más tristes y oscuros de la democracia en nuestra Universidad, que por desgracia aún no se ha cerrado.
En primer lugar, nuestro Rector, bajo el pretexto de que el Gobierno se estaba planteando una reforma de la universidad que podría afectar a la forma de elección del Rector y a su gobernanza, guardó la iniciativa de reforma en un cajón sin fecha prevista para ser tratada por fin. Esto dio lugar a algo muy grave: que finalizase el mandato del anterior Claustro, se disolviera, y se eligiera uno nuevo, con lo que buena parte de aquellas/os 124 claustrales que habían firmado la propuesta en su día, se quedaron fuera del nuevo claustro, y por lo tanto, sin la posibilidad de defender y debatir dicha propuesta llegado el momento. Nuestro Rector se había comprometido a tratar esta reforma durante su mandato (el suyo, no el del Claustro), pero comenzaron las "trampas".
En primer lugar, se impulsó por parte del Equipo de Gobierno una iniciativa de reforma del Estatuto paralela a la que pedía el Sufragio Universal, pero posterior, cuyo fin era "contaminarla", y que básicamente iba encaminada a sincronizar el mandato del Claustro con el del Rector. Se hizo a través de una vía muy fácil: en Consejo de Gobierno y gracias a esa mayoría del mismo absolutamente sumisa y prácticamente exenta de crítica alguna hacia la gestión de los distintos equipos de gobierno a lo largo de los últimos mandatos (antes de que nadie se rasgue las vestiduras con esto, que me digan cuántas votaciones ha perdido cualquiera de los tres últimos rectores y sus respectivos equipos de gobierno en Consejo de Gobierno durante casi las últimas dos décadas: ninguna).
Ahí no quedó la cosa. Nada más constituirse el nuevo Claustro, casi por sorpresa y sin previo aviso, se propuso la modificación de la composición de Proyectos Normativos, que es a donde llegan todas las propuestas normativas, y donde se decide el curso que se les debe dar a las mismas. Y se modificó su composición de forma que dos de los sectores perdieron peso porcentual en la misma ¿adivináis cuales? el sector B (copado casi por completo por miembros de ADIUS), y el de los estudiantes. Los dos sectores que mayoritariamente habían impulsado y firmado la propuesta de volver al Sufragio Universal. Alegaron que era algo que había que hacer, pero realmente deberían haberlo hecho hace muchos años y antes no lo hicieron, y no hubiera pasado nada porque se siguiera retrasando. Con toda la intención del mundo lo hicieron precisamente cuando el equipo de gobierno se había decidido a darle trámite por fin a diversas reformas, para asegurarse una mayoría clara en dicha comisión, que antes no tenían, y que prosperase en la misma sólo aquello que ellos quisieran.
Tras todo esto, después de esperar más de dos años, de renovarse el Claustro por medio, tras modificar por el camino la composición de la Comisión de Proyectos Normativos, era de esperar que al menos se tratase una propuesta apoyada y firmada por casi la mitad del Claustro con algo de dignidad, y se llevase al Claustro en unas condiciones democráticas adecuadas. Pero no fue así,cuando por fin se trató en la Comisión de Proyectos Normativos el tema estos últimos meses, se trató por todos los medios de paralizar la propuesta del Sufragio Universal y poner siempre por delante la impulsada por el equipo de gobierno, que proponía seguir con lo que hay hasta ahora pero con mandatos de rector y claustro sincronizados. Tras innumerables presiones y denuncias de lo que estaba ocurriendo, justo antes del verano, sin previo aviso se propone que por fin la propuesta de elección por Sufragio Universal llegue al Claustro, pero tenía que ser ¡¡¡Un 2 de julio!!! además, con ultimátum incluido, o lo tomábamos, o lo dejábamos. Además, nos enteramos muy pocos días antes. Por mucho que esa fecha sea lectiva y laborable, a nadie se le escapa que un dos de julio hay muchísimas/os compañeras/os de congresos, estancias, por no hablar de los estudiantes. Desde luego, era una "trampa" en toda regla. Se rechazó de plano porque no nos parecía la forma más digna y adecuada de tratar algo tan serio, y que llevaba tanto tiempo esperando. Además, se pidió que se hiciera cuando el sector de los estudiantes en el claustro se renovase, ya que en la actualidad hay muchísimas vacantes. Con este rechazo, el equipo de gobierno encontró la excusa perfecta para enterrar definitivamente la propuesta del Sufragio Universal y ponerle una alfombra roja a la "suya" para llevarla al Claustro por la vía express.
Y así ha sido, en un plazo mínimo, "su" reforma de elección por Claustro ha sido tramitada y ya se encuentra en plazo de presentación de enmiendas, pasando por delante y por encima de la del sufragio universal. En estas circunstancias, nos ofrecen desde el equipo de gobierno que llevemos nuestra propuesta de sufragio universal como una enmienda más a SU proyecto de reforma. Pero no es algo digno en absoluto, sobre todo después de todo lo que ha ocurrido por el camino.
Con la propuesta de volver al Sufragio Universal, no se pretendía imponer nada a nadie. No es un tema de imposiciones. Se trataba simplemente de llevar a debate de una forma digna algo impulsado por buena parte de los representantes de la Comunidad Universitaria. También se trataba, en el caso de las y los claustrales de ADIUS, de dar cumplimiento a nuestro programa electoral y al compromiso adquirido en el mismo. Por último, se trataba de corregir de alguna forma lo ocurrido en su momento cuando "a la remanguillé", se cambió el sufragio universal por la elección por claustro en nuestro Estatuto (aquel Rector, ni ninguno de los que ha venido después, tuvo el valor de hacer un referéndum entre toda la comunidad universitaria, para preguntar qué sistema de elección preferían y si querían perder la facultad de elegir de forma directa a su rector o rectora, en favor de un sistema indirecto).
Es más, sabiendo las mayorías que se manejan en el Claustro, lo más probable es que esta iniciativa de elección por Sufragio Universal no hubiese prosperado. Pero después de todo lo que ha sucedido, del retraso intencionadamente impuesto a la propuesta por parte del Rector, de todo lo relatado anteriormente, por un mínimo de dignidad y de respeto a lo que suponen, no 124 claustrales, sino toda la parte de la Comunidad Universitaria a la que representan, lo razonable hubiera sido llevar la propuesta del Sufragio al Claustro de una forma digna.
Ni siquiera eso nos han dejado. Ni siquiera perder con dignidad. Han impuesto finalmente "su" reforma, y una vez más, porque esto ya sucedió en el pasado, lo único a lo que nos dan lugar, es a que el sufragio se trate como una enmienda a otra reforma ajena que promueve la elección por Claustro.
Queriendo ver el vaso medio lleno, lo único bueno que ha tenido todo esto que ha ocurrido durante los dos últimos años y pico, es que nos han cargado aún más de razones a las y los que pensamos que es mejor elegir al Rector por Sufragio Universal. Porque creo que a nadie se le escapa que si a nuestro Rector o Rectora se le eligiese por Sufragio Universal, y se tuviera que someter a las urnas cada cuatro años, probablemente con competencia enfrente, y no sólo al control del Claustro, todo esto no hubiera sucedido.
El desarrollo normativo por parte del actual equipo de gobierno, por las formas que está siguiendo y cómo se está llevando a cabo (y no sólo me refiero a la reforma que pide el Sufragio Universal para elegir al Rector o Rectora), está suponiendo, bajo el criterio de algunas/os una etapa muy oscura en la historia democrática y normativa de nuestra Universidad. Tanto que se ha hablado de violencia en esta última semana y pico, legítimamente algunas/os pensamos que estamos siendo víctimas de algún tipo de violencia institucional con todo esto que está ocurriendo.
Es triste que desde este equipo de gobierno se sea tan miope como para no darse cuenta de algo tan razonable, como que ciertos temas, por lo sensible que suponen para el funcionamiento de la Universidad, no deben tratarse de cualquier forma, mejor dicho, no deben maltratarse de cualquier forma, sino que debe buscarse a toda costa el consenso, sin imposiciones, y sin miedo a que, simplemente, las propuestas lleguen al Claustro, se debatan y se ganen o se pierdan. Si no sólo no se hace así, sino que se hace lo posible y lo imposible para que ciertos temas no lleguen de una forma digna al claustro, nos dan pie, con toda la legitimidad del mundo, a que pensemos que lo que hay realmente detrás de todo esto no es miopía, sino algo tan simple y tan humano como miedo a un cambio de sistema que pudiera suponer un cambio en los roles de poder.
Seguiremos contando y denunciando. Saludos a todas/os y felices fiestas