Hola a todas/os,
No cabe duda de que nuestro trabajo, el trabajo del PDI, es complejo. Nuestras propias siglas nos lo indican: somos Personal, y como trabajadores, también podemos participar en la gestión de la Universidad y sus órganos de representación. Somos Docentes, pero no somos meros transmisores del conocimiento (que es una gran responsabilidad), pues también es nuestra tarea Investigar y generar dicho conocimiento. El equilibrio entre estas tres siglas, entre estas tres tareas que se nos encomiendan, nunca ha sido fácil ni sencillo, especialmente entre la docencia y la investigación. Nunca debemos descuidar ninguna de las dos facetas, y aunque es lógico y razonable que pueda haber mayor vocación por una de las dos, creo sinceramente que es nuestra obligación como PDI, tratar de dar lo mejor de nosotras/es en ambas.
Pero hoy, yo quiero romper una lanza por nuestra labor como docentes. Aunque este mensaje sea crítico, también quiero que sirva de homenaje a todos aquellos profesores o profesoras que hemos tenido, y que nos han hecho enamorarnos de una materia, de una profesión... que nos han hecho decantarnos por una carrera, por una especialidad... que nos han hecho descubrir nuestra vocación... en definitiva, que gracias a su buen hacer en el aula y fuera de ella, han influido de forma decisiva en nuestro futuro... estoy seguro de que todas/os nos hemos cruzado en algún momento con alguien así.
Sin embargo, estamos sumidos en un ambiente académico en el que continuamente se nos lanza el mensaje de que la docencia es una obligación y/o carga necesaria e ineludible frente a lo realmente importante, que es la investigación. Lo más triste es cuando ese mensaje se lanza de una forma u otra, desde puertas adentro de nuestra propia institución, a las espaldas de la Fama.
El actual Rector, ya lanzó un mensaje en este sentido incluso antes de ser elegido: en su programa iba la eliminación del vicerrectorado de docencia (un vicerrectorado que, entre otras cosas, gestionaba un plan propio), en beneficio de la creación de un nuevo y novedoso vicerrectorado, llamado de "internacionalización". Y tras aquella triste campaña electoral, en la que no tuvimos oportunidad más que de escuchar a un único candidato y un único programa (y si nada lo remedia, ésa será la tónica en los años venideros), cumplió su promesa. Las competencias relacionadas con la docencia, se diluyeron por diversos vicerrectorados y servicios. Eso sí, quedó el vicerrectorado de internacionalización, que estoy convencido que la gran mayoría de las/os lectoras/es de este correo, os estáis enterando en este preciso instante de que existe, más de dos años después de su creación. Por supuesto, ni qué decir de quién es su vicerrector o vicerrectora (es vicerrectora). ¿Y sus funciones? ¿sus competencias? ¿qué es lo que ha hecho o está haciendo? no os molestéis en buscarlo en google, pues ni siquiera tiene página web (sobran los comentarios). El año pasado, durante un claustro, tuvimos ocasión de escuchar a nuestra vicerrectora de internacionalización, en lo que se suponía que iba a ser un resumen de su gestión. Pero tras darnos una larga y extensa clase magistral sobre los distintos ránking universitarios que existen, y la posición que ocupamos en cada uno de ellos, cuando todas/os pensábamos que por fin nos iba a contar qué estaba haciendo o planeando su vicerrectorado para que mejoremos en los ránking, con una última diapositiva genérica, con varios epígrafes, que leyó en menos de un minuto, se disipó cualquier esperanza de que supiéramos si realmente había valido la pena quedarnos sin un vicerrectorado de docencia en favor de esta nueva creación.
Aquel gesto, quizás podría no haber tenido más importancia, si no fuera porque fue toda una declaración de intenciones de lo que ha venido después. Bajo mi humilde opinión, la gestión del actual equipo de gobierno ha estado marcada por primar y premiar la investigación, y a lo que ellos consideran buenas/os investigadores/as, por encima de todo. Ojo, que nadie me malinterprete, que eso no tiene por qué estar mal o ser algo malo, lo he dicho al principio del mensaje, hay que procurar la excelencia investigadora. El problema llega cuando los medios que se ponen para ello son muy asimétricos, y muy pocos obtienen "beneficios" investigadores, porque los criterios utilizados no son los más adecuados, o lo que es peor, cuando para conseguirlo, se sacrifican cosas de vital importancia... como la calidad de la docencia.
La semana pasada se aprobó nuestra tercera normativa "transitoria" (me hace gracia el nombre, aunque me asusta pensar hacia donde nos conduce esa "transición") de elaboración de los PAP. Más de lo mismo (me reservo el análisis detallado para otro mensaje), salvo algunas excepciones puntuales. Se sigue poniendo el derecho a reducir la docencia en función de los sexenios por encima de cualquier otro, se amplían generosamente los supuestos en los que se puede aplicar dicha reducción, etc. etc. Pero para mí, la gran novedad para el próximo curso, es la barbaridad/chapuza que con la docencia está a punto de perpetrar este equipo de gobierno para poder mantener a toda costa el sistema de reducciones docentes:
- En algunas titulaciones se van a reducir las horas de clase presenciales de numerosas asignaturas, aplicando simplemente una fórmula: lo que antes eran diez horas de clase, ahora pasan a ser 8,5. Esto va a obligar a reducir, aún más, los ya de por sí reducidos temarios de las asignaturas de grado, con la consecuente rebaja en la calidad docente y en lo que van a recibir nuestras/os alumnas/os.
- Se reducen grupos de asignaturas en numerosas titulaciones. Nuevamente rebaja sustancial de la calidad docente, pues se masifican el resto de grupos, se aumenta la carga de trabajo del profesor, se reduce la personalización...
- Se eliminan asignaturas optativas.
- De forma adicional a todo esto, se está reduciendo espectacularmente la ayuda económica para las prácticas, lo que en algunas áreas, como en CC. Experimentales o enseñanzas técnicas, está suponiendo un auténtico problema.
Nos están diciendo que hacen todo esto para intentar que haya el mínimo número de PDI por encima de 24 créditos, pero yo no me lo creo en absoluto. Lo hacen para poder seguir manteniendo a toda costa su sistema de reducciones de docencia en base, fundamentalmente, a los sexenios. Prefieren hacer barbaridades con la docencia, antes de plantearse lo más mínimo renunciar a aplicar el sexeniazo. La prueba la hemos tenido este año: ahora que ya se han caído las caretas y sabemos positivamente que el RDL 14/2012 y sus reducciones de docencia basadas en los sexenios no son un derecho adquirido ni de obligado cumplimiento (en la Complutense no se aplica tal cual), casi todos los sindicatos plantearon a este equipo de gobierno que no pudiera haber reducciones en un dpto. mientras hubiera PDI por encima de 24 créditos, y ni tan siquiera a esa renuncia parcial accedieron. Prefieren reducir temarios, masificar grupos...
No cabe duda de que en esta Universidad, afortunadamente, tenemos grandes investigadores, y seguro que nos sabemos los apellidos de muchas/os de ellas/os. Pero también tenemos grandes docentes, aunque estos sean menos conocidos y menos reconocidos. Claro, la docencia no te hace subir en los ránking, ni trae fondos a la Universidad... pero los buenos docentes atraen capital humano, el más importante, y ofrecen una formación de calidad, que es un tesoro para nuestras/os alumnas/os cuando salen al mercado laboral. Me da mucha pena que, mucho o poco, se esté dejando a un lado algo tan fundamental. Y en este sentido, me gustaría lanzar un par de preguntas a nuestro equipo de gobierno:
- ¿Cuántas horas de docencia se pierden cada curso debido a las reducciones por sexenios, etc.? Si no se perdieran todas, o no se perdieran tantas ¿sería necesario modificar tanto la ordenación académica y la docencia?
- Y más importante aún: ¿Verdaderamente están sirviendo todas estas reducciones de docencia para mejorar notablemente los resultados de investigación de nuestra Universidad?
Mucho me temo que la respuesta a esta última pregunta es que no. Y eso es lo peor de todo esto, que probablemente estamos rebajando la calidad de nuestras titulaciones de forma inútil.
Siento la extensión del mensaje. Sólo quiero hacer para terminar un homenaje a todas/os las/os buenas/os docentes de nuestra universidad. A todas esas compañeras y compañeros que se desviven en las aulas y en los laboratorios, y que se olvidan de todo cuanto les rodea cuando suben a la tarima o se ponen delante de la pizarra. Que disfrutan cada minuto de una clase y contagian con su entusiasmo a sus alumnos. A todas/os ellas/os, decirles que no pierdan ese entusiasmo y esa vocación a pesar de todo, que el tiempo da y quita razones y quiero creer que vendrá algún día otro equipo de gobierno que realmente se acuerde de nuestra olvidada "D" de PDI.
Saludos a todas/os
Víctor