domingo, 6 de marzo de 2016

¡Ay mi Universidad de Sevilla!

¡Ay mi Universidad de Sevilla​! que ahí avanzas, a trancas y barrancas, con mucho de buena voluntad, con un plus de vocación, con mucho amor por la institución de esa mayoría silenciosa que te quiere a sabiendas, o sin saberlo...
¡Ay mi Universidad de Sevilla!, que cuando te conozco hasta la entraña, veo en tu gente ganas, pasión, entrega... el legado de cinco siglos de amor por la educación, por la investigación, una herencia impagable que sus gentes predican por el mundo orgullosas de esa tierra que también sabe hacer ciencia...
¡Ay mi Universidad de Sevilla! Que podrías estar en el cielo y te condenan a los infiernos de la mediocridad por un poco de poder, de continuismo, de fatua vanidad, del vacuo reconocimiento del hoy que nos hipoteca el mañana...
¡Ay mi Universidad de Sevila! que podrías hacer grande a esta Andalucía nuestra a la que canta Sabina a su vejez, pero te utilizan para pagar con calderilla los sueños de oro y platino de sus gentes...
¡Ay mi Universidad de Sevilla! que deberías ser ejemplo de crítica, de rebeldía, de inconformismo, de ruptura con lo establecido para avanzar en lo desconocido, y te conformas, silente, servil, sumisa, a cambio de la comodidad del "que me quiten lo bailao", del "que me quede como estoy"...
!Ay mi Universidad de Sevilla! que deberías ser ejemplo del "Andaluces, levantaos" y te has instalado en la indiferencia de esa comodidad timorata, cruel, devastadora de un paternalismo mal entendido.
¡Ay mi Universidad de Sevilla! que tanto tanto te quiero, que en tu nombre me matan a críticas.
¡Ay mi Universidad de Sevilla! que de tanto soñarte, amarte, vivirte, disfrutarte... aprendí a no conformarme con verte postrada ante los mediocres que te nombran a diario... sin suspirar por ti
¡Ay mi Universidad de Sevilla!

1 comentario:

  1. El debate de los últimos meses en la US, gracias a las tres candidaturas a Rector, ha servido para sensibilizar a las personas que integramos la comunidad universitaria de los problemas que hay que afrontar. Sabemos ahora con mayor conocimiento de los puntos fuertes y débiles. Sabemos que tenemos todos que arrimar el hombro y que nadie debiera ser excluido por pensar diferente, porque ello enriquece el debate e ilumina otras miras que a veces los dirigentes académicos no ven o bien no quieren ver aunque sean evidentes. La mejor prueba es el paso del tiempo para comprobar en qué hemos acertado y mejorado y dónde hemos estado manifiestamente incorrectos. Y es de alabar las rectificaciones allí dónde se han ido realizando y proponer seguir gestionando para superar las que aún deben afrontarse. Y hablo en plural porque todos somo corresponsables. Nos ha servido para saber de los límites en infraestructuras de bastantes centros, de los problemas docentes, de la angustia en la promoción académica, de los silencios de los estudiantes, de las reclamaciones del pas y pdi, etc., de disputas ancladas en el pasado que debieran conciliarse y sobre todo de gritar que somos la segunda universidad del país y que vamos a demostrarlo con nuestro esfuerzo y dedicación para buscar la excelencia académica, investigadora y de gestión.

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