Estimados Antonio Ramírez de Arellano y Antonio Valverde, consejero y viceconsejero de economía de la Junta de Andalucía,
os lo pregunto sin acritud, y sobre todo porque leo que por lo visto vais diciendo que vamos sobraos, al tiempo que admitís una deuda millonaria con las universidades:
Aquello de pagar quinquenios y sexenios al PDI laboral que la Junta aprobó en la CIVEA antes de verano ¿Para cuándo? ¿O vamos a tener que esperar los mismos años que llevamos esperando para solicitar el complemento autonómico?
Y hablando del complemento autonómico, cuando un año de estos por fin podamos pedirlo de nuevo ¿Nos lo pagaréis con efecto retroactivo por todos los años en los que, no es que no lo hayamos disfrutado, sino que ni siquiera hemos tenido la oportunidad de solicitarlo mientras otros sí lo cobraban?
Puestos a preguntar: ahora que por fin el gobierno central nos ha devuelto íntegramente la paga extra de diciembre de 2012 ¿Cuándo nos va a devolver la Junta el 5% del sueldo que nos retuvo de todas y cada una de nuestras nóminas mes a mes durante dos años? Detracción salarial que, por cierto, fue precisamente proporcionalmente mayor y más dolorosa en el personal laboral que menos retribución percibe, y sobre todo en el que, qué casualidad, no tenía la posibilidad de cobrar el complemento autonómico.
Lo digo también porque de cara a los medios se nos llena la boca hablando de Universidad y excelencia por aquí, excelencia por allá... ¡Qué bonita y qué bien queda la palabreja! Pero lo que no decimos es que queréis excelencia a precio de bazar chino. Pero total, a quien le importa ¿Verdad? vosotros que provenís de este mundillo universitario conocéis perfectamente lo poco que trasciende a la sociedad la situación del profesorado universitario.
Hace tiempo, Antonio, me escuchaste decir en el claustro, que se me rompió las vocación de tanto usarla. Es un riesgo jugar con la vocación para promover profesoras y profesores orquesta que, lejos de recibir la justa recompensa que merecen por su esfuerzo, cada vez mayor (las tuercas están más tensas), cada vez se ven menos reconocidos en su labor. No sé, a lo mejor al final la vocación no se rompe sino que se transforma en revolución. La historia sabe de muchas revoluciones que comenzaron en la Universidad. Felices fiestas y un abrazo
Víctor
Pd. Aquel profesor que con tanto ahínco te defendía a capa y espada, contra viento y marea, ahora es nuestro defensor universitario, ¿Qué ironía verdad? ya ha conseguido su tan ansiado cargo... ¿Firmaría nuestro nuevo defensor lo que han firmado el resto de sus colegas andaluces, pidiendo la convocatoria del complemento autonómico? Seguro que no, aquí lo hacemos siempre mejor, aquí elegimos a los rectores en el claustro, es el resto del mundo el que está equivocado.
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